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Home Ensayos Diez aprendizajes de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias, América Latina y Caribe (AMARC ALC)

Diez aprendizajes de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias, América Latina y Caribe (AMARC ALC)

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Resumen
Aprendizajes y retos de las radios comunitarias a lo largo de las dos décadas y más de creación de AMARC ALC.
Palabras clave: AMARC ALC, radios comunitarias, comunicación popular.

Resumo
Lições aprendidas e os desafíos das rádios comunitárias ao longo das duas décadas e construção de AMARC ALC.
Palavras-chave: AMARC ALC, rádios comunitárias, a comunicação popular.

 

 

Ernesto Lamas
Fundador de FM La Tribu

1. Red-movimiento

AMARC ALC es una red que expresa al movimiento social por la democratización de las comunicaciones. Esta concepción no fue natural, ni dada, ni fundacional. Es parte de un proceso de discusión sobre los objetivos de un espacio conformado por múltiples colectivos e individualidades. Desde su creación a nivel internacional en Canadá en 1983 hasta su última asamblea en 2010 en Argentina, los distintos ámbitos que conforman AMARC han definido sus objetivos, propósitos y formas de llevarlos adelante en interacción con una realidad latinoamericana en la que se superponen las desigualdades del sistema social y las fuerzas creativas de las resistencias que prosperan en sus territorios.

AMARC ALC es una red. Una red en tanto espacio social conformado por la interacción múltiple, simultánea, redundante, incontrolable de radios, televisoras, centros de producción, asociaciones, redes nacionales y personas asociadas. Encuentros, conversaciones, actividades, intercambios, comunicaciones formales e informales crean a diario una identidad compartida que articula propósitos, intereses, acuerdos, disensos y también disputas.

La Declaración final de AMARC 10 afirma: “No hay democracia sin la expresión de las diferencias, sin la circulación de la crítica, sin la confrontación apasionada, sin la experimentación política, sin la explicitación de los objetivos y las perspectivas contenidas en los debates de la sociedad. Las radios comunitarias son lugares estratégicos para la emergencia de las diferencias y de los acuerdos en el espacio público, condiciones indispensables para construir la democracia.”  Reivindicar la vitalidad de lo político, frente al discurso neoliberal que logró instalar la idea de que la política es algo oscuro y sucio de lo que deben ocuparse unos pocos, es central a la hora de pensar/se en el trabajo en red.

2. Red-organización

La red como emergente de un movimiento social requiere modos organizativos coherentes con los objetivos políticos culturales de ese movimiento.

Construir modos organizativos basados en la democracia interna y la participación y, al mismo tiempo, eficaces para abordar los objetivos, se ha identificado como necesidad prioritaria de la red. Estos modos organizativos están en permanente construcción en la medida en que lo que ayer funcionaba o parecía funcionar se torna ineficaz o insuficiente.

Articular red e institucionalidad de manera que una y otra se encuentren en una relación que promueva el fortalecimiento de las radios comunitarias y el ejercicio pleno del derecho humano a la comunicación se transformó así en la prioridad.

AMARC ALC se plantea como horizonte la construcción de un espacio político comunicativo autónomo. Como red que integra a cientos de proyectos de comunicación comunitaria, popular, ciudadana AMARC ALC se propone constituirse en una plataforma de acción, aprendizaje, construcción de saberes y fortalecimiento de las potencialidades de intervención e incidencia. Un espacio entonces que debe ser capaz de procesar los cambios del entorno, tomar decisiones, garantizar su continuidad.

Al mismo tiempo, estas garantías de continuidad y de fortalecimiento de las capacidades de la organización para cumplir sus objetivos deben consolidarse a nivel de la Asociación y no de las personas que temporalmente ocupan lugares de liderazgo o espacios de trabajo. La autonomía política, comunicacional e institucional de organizaciones de la sociedad civil como AMARC ALC no puede pensarse a partir únicamente de las personas que ocupan determinados lugares. Estas capacidades y condiciones deben constituirse en algún tipo de institucionalidad.

Este tipo de construcción implica la necesidad de procesar las transformaciones del entorno y de sus integrantes para ir adoptando decisiones y líneas estratégicas como un todo, no como una suma más o menos armónica de cada una de las partes.

En tanto AMARC ALC se concibe prioritariamente como una red, la tarea principal de sus instancias institucionales es garantizar que la misma dinámica de la red como tal sea posible. Es decir, que tenga condiciones de posibilidad.

En este sentido, las formas institucionales son respuestas temporales a la tensión red- institución que permiten un funcionamiento y el desarrollo de los objetivos. Pero nunca deben convertirse en solidificaciones inmodificables que detengan ese desarrollo.

Por lo tanto, es necesario que esa institucionalidad siempre deje un espacio abierto a la emergencia de la red. A la problematización, a la puesta en cuestión, a los aportes, a la visibilización de perspectivas antes no tenidas en cuenta. Debe garantizar un espacio público plural, diverso, equitativo en el que nuevas tendencias puedan emerger y ser fundantes de nuevas institucionalidades.

3. Red-diversidad

“Construir en la diversidad” es uno de los eslóganes de la sociedad civil organizada. Su realización concreta requiere mucha más energía que la que se necesita para escribir un texto. Construir en la diversidad no implica sumar puntos de vista sino articularlos productivamente. No significa “respetar las diferencias” sino comprenderlas en su sentido más profundo.

La construcción desde la diversidad es uno de los principios orientadores de AMARC ALC como componente central de su misión político cultural. A la hora de construir un modo de trabajo, ese elemento genera permanentes desafíos en todas las instancias.

Hacia el interior de la red, asumir la diversidad de historias, miradas, modos de hablar, de vivir, de relacionarse implica un complejo proceso de transformación de las subjetividades. Asumir la diversidad con profundidad es mucho más que enunciarlo como una formulación políticamente correcta. Es aprender a trabajar, a ser, a estar, a hacer con otros y otras.

Las mujeres y hombres que ocupan con continuidad o alternancia los lugares de representación política y/o de trabajo ejecutivo de la red provienen en su mayoría de proyectos de comunicación comunitaria, popular, ciudadana de la región. Provienen pues de países, regiones, militancias políticas, identidades culturales, lógicas de trabajo, intereses, motivaciones muy diversas. Los proyectos a los que pertenecen y, en el caso de los/as representantes políticos, el conjunto de radios comunitarias y otros proyectos de comunicación alternativa que representan son muy diversos. Esa diversidad es un elemento que actúa en los procesos de gestión de la red, que debe ser tenido en cuenta.

4. Red-cambio

Las redes están en continúa transformación. Nuevos nodos se integran generando nuevos procesos. Los cambios en el contexto impactan sobre sus objetivos. La resolución de los conflictos va creando nuevos escenarios organizativos. En algún lugar de América Latina y Caribe, la red siempre se está transformando.

Comprender al cambio como una de las características de la red es un aprendizaje continuo ya que siempre es difícil desprenderse de lo que se ha sido, hecho o conseguido para arriesgarse a las transformaciones ya sea en términos organizativos como en los horizontes políticos. Aprender a cambiar sigue siendo un desafío permanente.

No siempre el cambio se da en un sentido evaluable como positivo, también hay retrocesos y contramarchas. Sofía Hammoe, actual directora del Programa de Gestión de AMARC ALC señalaba a propósito del vigésimo quinto aniversario de la red: “En estos últimos veinticinco años el mundo atravesó muchos cambios, los paradigmas se han transformado. En AMARC las cosas también fueron cambiando. La asociación fue creciendo y ese crecimiento se dio colectivamente. Fue traumático, como todo crecimiento, pero en forma colectiva, y eso es sumamente destacable no sólo para AMARC como institución sino, especialmente, para las radios comunitarias que la integran. En Brasil, por ejemplo, tuvimos algunos momentos en que la actuación en red se paralizó.”  Hoy AMARC Brasil es un espacio reconocido como actor político y social en ese país, con más de cincuenta organizaciones asociadas como consecuencia del trabajo de articulación llevado adelante en los últimos años.

El desenvolvimiento de la red no es lineal, no puede serlo. Como tampoco lo es el de los proyectos de comunicación que la integran: “Las radios comunitarias se forman como espirales. Puede parecernos que pasamos todos los días por el mismo lugar -las mismas palabras, los mismos desafíos, los mismos problemas- o podemos creer que avanzamos directamente hacia nuestros objetivos. Sin embargo, nuestros recorridos no son un círculo ni una línea recta. Recurrimos, repetimos, nos arrepentimos, pasamos cerca de un punto, nos alejamos, transitamos por donde antes ya anduvieron nuestros compañeros. El comienzo puede estar en el punto inicial o en cada una de las curvas que agrandan la trayectoria.”

5. Red-compañía

Construir una red es construir compañeros/as. El encuentro de comunicadores/as que genera AMARC ALC da lugar no solamente a un espacio organizado con objetivos y planes de trabajo: AMARC ALC es un espacio para el encuentro, para imaginar proyectos y compartir ideas de futuro.

La red es un espacio para reconocerse compañeros/as de un movimiento, para trazar el mapa de lo que une a las y los radialistas que se desperdigan por todo el continente. La red construye solidaridad, un ponerse-en-lugar-del-otro/a que se activa cuando la casa de un comunicador hondureño es incendiada, cuando un terremoto daña al pueblo haitiano. Y también cuando una emisora festeja un nuevo aniversario o comparte una nueva solución para un viejo problema.

6. Red-conflicto

Muchas veces se cree que el conflicto dentro una organización es una mancha, algo que debería evitarse o contenerse porque se lo representa como algo negativo y perjudicial.

Sin embargo el conflicto es constitutivo de todo espacio organizado. Construir una red es aprender a atravesar conflictos de manera grupal. Algunos pequeños, otros de gravedad. Atravesar los conflictos y construir soluciones -siempre temporales- a la conflictividad es que lo que construye la fortaleza de una red.

La restitución del conflicto como elemento constitutivo de las dinámicas sociales es parte de una tarea minuciosa por recomponer lo político como escenario de la vida cotidiana. Negar el conflicto, o representarlo como la contracara de la convivencia armónica, es anular la politicidad de la vida en común. No hay trabajo en red sin conflicto, como no hay experiencias grupales sin conflictos. Lo que hace a la identidad de un espacio es cómo aborda esa conflictividad y como va procesando eso que aparece como tensión, disputa, desacuerdo, y también como competencias o egoísmos, para transformarlo en momentos de reflexión, pensamiento y toma de decisiones.

7. Red-gestión integral

Hace ya quince años que AMARC ALC comenzó a proponer una perspectiva sobre la gestión integral de las radios comunitarias que permita abordar las dimensiones políticas, comunicacionales, organizativas y económicas de estos proyectos como un conjunto articulado y posible de ser pensado y proyectado a futuro.

Como síntesis de tres años de trabajo de campo, sistematización y aportes desde distintos espacios, en 1998 se escribe y publica el Manual de Gestión de la radio comunitaria y ciudadana que propone una perspectiva sobre la gestión integral. En este texto aparece por primera vez de manera sistemática la propuesta de trabajo en cuatro dimensiones: “La gestión de la radio es una compleja trama en la que se tejen y entrecruzan acciones, modos de actuar y maneras de entender y entendernos. La gestión implica un modo de comprender y de hacer nuestros proyectos desde una perspectiva político-cultural, comunicacional y empresaria. La articulación de estas tres miradas conforma el proyecto institucional de la radio comunitaria y ciudadana.”

En el Manual y en la enorme cantidad de talleres de gestión que comenzaron a realizarse en gran cantidad de países latinoamericanos se comenzó a trabajar especialmente en la idea de que los modos organizativos de los proyectos comunitarios deben ser coherentes con los objetivos políticos declarados por esos mismos proyectos: “Diseñar la gestión de la radio comunitaria y ciudadana significa hacer operativos los objetivos político culturales, comunicacionales y empresarios a través de un modo de organización que se apoye en la comunicación y en la participación.”  A través de estos dos ejes se sistematizó una propuesta para la gestión que no pretendía constituirse en una receta sino más bien en un conjunto de nociones, reflexiones y herramientas que contribuyeran a consolidar a las emisoras tanto en su dimensiones político cultural y comunicacional como en su constitución como organizaciones en condiciones de llevar adelante sus objetivos de transformación social en el marco de contextos organizacionales democráticos, participativos, no jerárquicos, no machistas, que no reprodujeran hacia el interior de las organizaciones las desigualdades que esas emisoras denuncian en su aire radiofónico.

Lógicamente, esta perspectiva también tuvo consecuencias en el modo de gestionar la red ya que sistematizar una perspectiva sobre la gestión integral de las radios comunitarias significó para AMARC ALC encontrar una manera de abordar su propia construcción. En este sentido, la sistematización de saberes que se hizo en torno a la gestión de las radios comunitarias permitió construir un marco de referencia para los procesos de trabajo dentro de la red.

Con el transcurso del tiempo, abordar la construcción de la red a partir de una perspectiva de gestión integral permitió consolidar sus intenciones políticas en modos de organización y trabajo orientados por objetivos y dar pasos significativos en la construcción de un modo de gestión que pueda articular eficacia, incidencia y participación en una propuesta organizativa sostenible. Buscar formas organizativas que resuelvan la tensión entre eficacia y democracia al interior de redes de la complejidad de AMARC ALC sigue siendo un desafío constante al que se enfrentan las y los protagonistas de este tipo de acciones colectivas

8. Red- descentralización-aprendizajes

Construir procesos de trabajo que sean emergentes de una red que nuclea a más de 500 asociados directos (alrededor de 2.000 indirectos), de los cuales al menos un tercio de ellos tienen una participación activa y periódica en las decisiones que se toman en sus distintos espacios y niveles, supone una tarea para la cual no hay fórmulas ni formas pre establecidas. La problemática de la participación en una red masiva y distribuida a lo largo de veinte países es un eje constante de reflexión-acción, que funciona complejizando el escenario de la gestión. El desafío permanente es garantizar el espacio para que las voluntades de participación tengan espacios concretos y reales para desenvolverse.

La descentralización del trabajo es una característica estratégica del periodo refundacional iniciado a nivel latinoamericano en 2003. La descentralización niega la idea de una coordinación ejecutiva centralizada al mismo tiempo que niega la idea de que sólo cierto tipo de expertos pueden llevar adelante procesos de gestión eficaces. Por el contrario, la descentralización viene demostrando que procesos múltiples, que consideren las improntas locales, los saberes provenientes de distintas disciplinas, el trabajo equitativo de mujeres y hombres, los distintos grupos etáreos, pueden construir procesos de gestión eficaces a partir de objetivos en común.

La participación está estrechamente relacionada con procesos de aprendizaje. El aprendizaje-en-red en tanto saberes, modos de hacer, metodologías, capacidades y competencias que se van construyendo en la interacción, en el intercambio, en la búsqueda común de soluciones y también de construcción de nuevos problemas, es un aspecto central de las redes que desde la sociedad civil se plantean tanto la transformación de los escenarios socio políticos como de las subjetividades individuales.

La atención a los procesos de aprendizaje-en-red es un eje entonces que los procesos de gestión no pueden eludir en ninguna de sus etapas (diagnóstico, planificación, evaluación).

9. Red- comunicación

Objetivos como participación, democratización, descentralización e incidencia son imposibles de realizar sin condiciones comunicativas que creen el espacio para las conversaciones colectivas.

La comunicación no es únicamente transmisión de información, si bien ésta siempre es indispensable, sino fundamentalmente construcción de sentidos. Sentidos en torno a la red y a sus líneas de trabajo que se desatan a partir de las lecturas de los contextos, los debates en torno a las perspectivas políticas y comunicacionales, los imaginarios del futuro.

En este sentido, la puesta en común de reflexiones, discursos, miradas, experiencias en torno tanto a la comunicación comunitaria como a diversas situaciones del contexto es una prioridad permanente en la gestión de AMARC ALC.

En este terreno, la extensión del acceso a las tecnologías digitales -principalmente a Internet y el correo electrónico- ha tenido un enorme impacto en la dinámica de la red. Tal como lo ha descripto Manuel Castells, “las redes sociales son tan antiguas como la propia humanidad, pero han cobrado nueva vida bajo el informacionalismo porque las nuevas tecnologías realzan la flexibilidad inherente a las redes, al tiempo que solucionan los problemas de coordinación y gobierno que, a lo largo de la historia, lastraban a las redes en su competencia con las organizaciones jerárquicas.”

Considerar a la comunicación como un pilar de los procesos de gestión implica no solamente preocuparse y ocuparse de que la información circule y se distribuya horizontalmente sino también prestar especial atención a los espacios de encuentro de las y los integrantes de la red en todos los niveles. En espacios de formación y capacitación, en coberturas especiales, en misiones cuando determinadas situaciones nacionales lo requieren, en eventos de la sociedad civil, etcétera, se trata de promover el encuentro, la conversación, la puesta en común, el intercambio como bases primordiales de cualquier acción colectiva.

10. Red- radio

Si el propósito de AMARC ALC es ser una red de proyectos de comunicación comunitarios, alternativos, populares -y no una organización que se constituye independientemente de estos- su dinámica debe superponerse a la dinámica de las radios asociadas, no sustituirla.

La radio, lo radiofónico, lo sonoro, como parte constitutiva del proyecto de las organizaciones que integran AMARC ALC no debería ser atropellado por la cotidianeidad del trabajo institucional o por la participación de la red en foros internacionales.

El carácter multiplicador, democratizador, lúdico, musical de la radio comunitaria debe ser la sangre de la red. Esta vitalidad sólo puede estar dada en la medida en la que las asociadas decidan ser parte de la red en el sentido más cabal del término. Por supuesto, este ser parte implica decisiones políticas y también la necesidad de (re)plantearse qué es participar, cómo se es parte de una red, cuáles son los niveles de corresponsabilidad. En la medida en que una tradición predominante en otros tiempos instaló a la redes como proveedoras de servicios para sus asociados, ciertos imaginarios sobre qué es espera de una red también deben ser puestos en común para problematizarlos y re pensarlos a la luz de los nuevos escenarios de participación política.

La red debería ser tan abierta como la más abierta de las radios asociadas, tan creativa como la más creativa y tan incidente como la de mayor incidencia. La red no debería ni  vanguardizar procesos ni ralentizarlos, no debería transformarse en una gran estructura con asociadas que no logran pagar la luz ni ser tan austera al punto que eso le impida accionar con eficacia.

En síntesis, la red se mueve siempre en un escenario de tensiones posibles de enunciar en el momento de los diagnósticos pero hiper complejas a la hora de sumergirse en ellas para fortalecer la democratización de las comunicaciones en América Latina y Caribe.

DIEZ RETOS DE LAS RADIOS COMUNITARIAS

1. Radio- época

Las radios comunitarias, populares, alternativas se han caracterizado desde sus inicios en la región latinoamericana (al promediar la década de 1940) por construir sus proyectos político comunicacionales en relación con los contextos locales y globales en los que se insertan. Este diálogo se constituye como un desafío constante.

Continúa siendo necesario profundizar la capacidad de poner en relación el proyecto histórico de las radios comunitarias y populares de América Latina con el contexto latinoamericano y con las tendencias globales que atraviesan a las sociedades. Leer el contexto “comunitariamente” para tejer acciones locales-globales.

En una ponencia enviada a AMARC 10 el sociólogo belga Armand Mattelart afirma: “Quienes hemos participado en los debates y propuestas sobre la comunicación y la cultura que se gestaron desde el primer Foro Social Mundial de Porto Alegre, podemos dar testimonio del lento proceso de maduración en relación con el lugar estratégico de la comunicación en el pensamiento del conjunto de los movimientos sociales. Los radialistas han contribuido a romper con la visión instrumentalista tanto de la comunicación como de la(s) cultura(s) en las que, durante decenios, sectores importantes de las fuerzas progresistas se enfrascaron, reproduciendo al nivel de sus organizaciones las mismas relaciones verticales que estigmatizaban como feudo del sistema hegemónico. Han contribuido en el seno del conjunto del movimiento social a ubicar las problemáticas comunicacionales en el centro de las interrogaciones sobre el funcionamiento de la sociedad democrática. El movimiento radialista, fuerte consecuencia de una acumulación de experiencias militantes y profesionales extremadamente variadas, ha logrado constituirse en sujeto histórico, una nueva especie de “intelectual colectivo” que ha logrado cruzar una perspectiva global y estructural con un anclaje profundamente local y cotidiano. No hay mejor prueba de esta dinámica que el hecho de que esta décima asamblea esté ubicada bajo el signo de la socialización de los saberes mutuos. Recobrar memorias y compartir conocimientos y experiencias del movimiento de radios comunitarias latinoamericanas con África, Asia, Europa y Norteamérica, y al mismo tiempo definir cómo AMARC está presente en más de 120 países, respetando la asimetría del desarrollo de las formas de conciencia y de acción, según los diversos contextos. Esta creencia arraigada en la necesidad de entretejer pacientemente conexiones fuertes o de alta intensidad y de larga duración contrasta con la mitología tecnodeterminista de las conexiones débiles o de baja intensidad que incita a pensar que la herramienta de la llamada “revolución Twitter” bastaría para construir un vínculo durable y cambiar las relaciones de fuerza entre el sistema y los movimientos antisistémicos.”

Un escenario global que sigue requiriendo de debates políticos que permitan construir hipótesis para la acción.

2. Radio-sujetos

El proyecto histórico de las radios comunitarias latinoamericanas siempre ha puesto más énfasis en la “incidencia” de las radios comunitarias en sus contextos que en las mismas radios comunitarias como procesos de creación de subjetividades, de transformación subjetiva de los modos de vivir, de ser, de trabajar. Como espacios que son en sí mismos capaces de transformar los modos de ser de los sujetos en su entorno y en su época.

En una entrevista con En Tránsito, una de las radios comunitarias emblemáticas de la Argentina sus integrantes señalaban:

“Romina: Cuando llegué, yo no sabía qué era una radio cooperativa ni qué era una radio comunitaria. Para mí esta era una radio de Castelar, nada más. Me acerqué más por una curiosidad profesional que por otra cosa. Con el tiempo de estar acá empezaron a surgir palabras raras para mí como "gestión horizontal", "una voz, un voto", "comunicación participativa". Todas cosas que por la cultura de mi vida previa no las tenía y ahí, cuando las conocí, pude elegirlas. Mi perspectiva pasó de un plano a otro. De creer que estar acá me iba a servir para el curriculum a creer que con mi trabajo podía generar acciones con otros que pueden incidir para mejorar la calidad de vida de las personas.

Facundo: Yo trabaja en una radio de San Justo sin importarme mucho la visión política que tenía esa radio. Y cuando caí acá fue similar. Al principio venía, hacía mi programa y me iba. La elección pasa cuando te empezás a apropiar del lugar en el que estás trabajando. Te empezás a apropiar después de venir todos los días, de sentir que el flaco que está al lado tuyo respeta tu trabajo y de sentir que no estas haciendo un programa de radio sino que estás construyendo una radio. Ahí yo elegí En Tránsito. La elección es trabajar con la gente que quiero, con mis amigos y hacerlo desde otro punto de vista: sentir que otra comunicación es posible, solucionar desafíos y construir colectivamente.

Bruno: Yo creo que por lo menos en la última etapa, la gente que se ha incorporado a la radio no viene con una conciencia política previa sobre el proyecto. Hay una característica de esta radio, supongo que de todas las radios: son un espacio de formación y desarrollo no solamente en lo profesional sino en lo político también. Para mí la radio fue encontrar el espacio de expresión para vincular la teoría con la práctica. Todo lo que uno puede traer de afuera, su formación política o educacional, poder llevarlo a la práctica con otros pares.”

Este aspecto de la experiencia de ser parte del proyecto de una radio comunitaria es constitutivo de estos espacios y en este sentido merece ser puesto en primer plano.

3. Radio -narraciones

Desde Belén de los Andaquíes en Colombia llega el testimonio de la Escuela Audiovisual Infantil: “Dice Alirio González: «El mundo se mueve por las historias». Entonces, cuando se anima a sugerir una tarea para las y los comunicadores sociales que quieren aportar a la transformación, propone la de compartir herramientas para que los pueblos, para que la misma gente, cuenten sus historias. «Los medios de comunicación latinoamericanos, los populares, los alternativos tienen que aprender y enseñar con la gente a descubrir normas narrativas. Porque los grandes medios comerciales, las grandes cadenas, tienen sus universidades y sus academias diseñadas para que la gente aprenda eso y nosotros estamos obligados a descubrir nuestras formas de comunicarnos. Es una obligación, si no siempre vamos a estar en las escuelas de comunicación con un esquema narrativo que nos cuenta un sabio que finalmente viene de CNN. Y la gente tiene derecho a contarse.”

Contar. La relación entre contarse (a sí mismo) y contar (para los otros) debería ser profundizada desde lo radiofónico. La radio continúa siendo un medio poderoso para la elaboración y multiplicación de los relatos de los habitantes de nuestro continente ya que como señala María Cristina Mata: “La constitución del poder ha estado siempre articulada con la capacidad de establecer las reglas del comunicar. Y las luchas por el poder siempre han sido luchas por conquistar o reconquistar la palabra.”

En virtud de este desafío constante adquiere sentido la conceptualización de Martín-Barbero en torno a la polisemia en español del verbo contar. “(...) toda identidad se genera y constituye en al acto de narrarse como historia, en el proceso y la práctica de contarse a los otros. Que es de lo que nos habla la preciosa polisemia en castellano del verbo contar. Pues contar significa narrar historias pero también ser tenidos en cuenta por los otros, y significa además hacer cuentas. En ese sólo verbo tenemos la presencia de las dos relaciones constitutivas. En primer lugar la relación del contar historias con el contar para los otros, con el ser tenidos en cuenta. Ello significa que para ser reconocidos por los otros es indispensable contar nuestro relato, ya que la narración no es sólo expresiva sino constitutiva de lo que somos tanto individual como colectivamente. Y especialmente en lo colectivo, las posibilidades de ser re-conocidos, tenidos en cuenta y de contar en las decisiones que nos afectan, dependen de la capacidad que tengan nuestros relatos para dar cuenta de la tensión entre lo que somos y lo que queremos ser.”

¿Cómo se construyen las narraciones radiofónicas comunitarias en los rincones latinoamericanos? ¿Cómo dialogan con la cultura de masas para disputar los imaginarios que constituyen los sentidos de una época? Se trata de espacios de pensamiento- acción que las radios comunitarias hoy deben abordar con renovada energía.

4. Radio -dicciones

Los modos de hablar, nombrar, pronunciar. La radio nos brinda una enorme posibilidad de armar “palimpsestos contemporáneos” . De hacer crecer el espacio para las formas múltiples, diversas, divergentes de expresarse. Las radios tienen todavía mucho trabajo por hacer en el plano de la disputa por la construcción local-global de las identidades, los proyectos políticos, los horizontes culturales.

En este sentido señala el argentino Alejandro Kaufman: “Los medios alternativos tienen la posibilidad de discutir los modos de uso de las transformaciones tecnológicas. No solo en cuanto a las orientaciones programáticas sino a las formas de la comunicación. Las formas del consumo están ligadas muy fuertemente a la temporalidad: a dividir el tiempo humano en fragmentos que pueden ser objetos de transacciones. Todo lo que uno haga por discutir esas barreras estéticas, geográficas o arquitectónicas va a remodelar el medio y la relación con la comunidad y va a establecer un tipo de relación que se aproxime a la experiencia de la fiesta, de la comunión, de la comida en común”.

La politicidad de esta experimentación es remarcada por María Cristina Mata: “Las emisoras comunitarias, las emisoras populares no podrán incidir en la transformación de los poderes hegemónicos si no producen reflexiones y experimentaciones sobre las dimensiones sensibles del comunicar. El poder, los poderes, también se han afirmado y se siguen sosteniendo a partir de cánones estéticos, de modalidades legitimadas de entretención, de una lógica clasista del gusto, de unas compartimentaciones generacionales de los hábitos. Allí también hay que romper prejuicios, silenciamientos, esquemas. Pero para eso no sólo hay que saber producir; hay que saber escuchar a esos múltiples y variados y variadas otros y otras con quienes se busca construir una palabra adversativa. Una palabra cuya radicalidad no pase fundamentalmente por la originalidad y lo avanzado de las propuestas, sino por su capacidad de producirlas colectivamente.”

5. Radio -autogestión

Durante muchos años, el proyecto histórico de las radios comunitarias marcado por la participación de la Iglesia Católica y la militancia política no privilegió la necesidad de construir emisoras autogestionadas tanto organizativa como económicamente. La organización y la economía siempre fueron vistas más bien como un mal del que había que ocuparse para sostener los proyectos radiofónicos. Esta instrumentalización de los aspectos organizacionales  y económicos contribuyó a su comprensión como elementos inseparables de los proyectos políticos y al muchas veces desesperado intento de tratar de adecuar modelos de otros espacios sociales a la gestión de emisoras comunitarias.

Los esfuerzos que se vienen haciendo para que se conciba a la economía de los proyectos de comunicación como parte de su proyecto político todavía no son suficientes para consolidar a las radios comunitarias como espacios con un funcionamiento económico viable que permita el crecimiento de estos proyectos.

Profundizar la construcción de saberes sobre cómo gestionar espacios comunes es una necesidad estratégica de las radios comunitarias.

6. Radio- expandida

La consolidación de Internet y las tecnologías digitales como el espacio privilegiado de mediatización de lo social coloca a las radios comunitarias ante el reto de pensar a la radio como una experiencia que se expande más allá de su emisión analógica en tiempo real.

En una reciente investigación realizada por el Programa TICS de AMARC ALC se señala: “Somos parte de esta conformación social aunque evitemos participar de las prácticas centrales de la misma. Por ejemplo, aunque estemos desconectados de las nuevas tecnologías -por elección o por exclusión- y no nos interese formar parte de estas discusiones, la sociedad de la información o sociedad red se nos impone como realidad, cualquiera sea nuestro país, situación social o situación de acceso a la tecnología ya que la vida económica, social, política, cultural está constituida en ese escenario. La sociedad red constituye a los patrones de funcionamiento de la sociedad toda que de alguna forma modifica nuestro entorno y nuestras formas de habitarlo.”

En tanto la sociedad red se ha vuelto un entorno ineludible las radios comunitarias se encuentran ante la necesidad de procesar esta nueva etapa de la mediatización de lo social. Pensarla, debatirla, re ordenar estrategias aparece como el único camino posible para evitar su mera reproducción acelerada. “¿Cómo articular esas transformaciones con los problemas sociales, económicos y culturales propios? El celular, por ejemplo, es un mundo entero de posibilidades que paradójicamente es muy accesible para las clases más desposeídas y es una tecnología de punta donde se establecen diálogos, procesos culturales e identidades. Ahí hay terreno para pensarse más allá de las habituales distinciones en términos de poseídos y desposeídos, brechas digitales, etcétera.» Y continúa: «las tecnologías no llevan inscriptas en sí mismas de una vez y para siempre cuál va a ser su destino social sino que son objeto de transacciones y luchas sociales y políticas. No es que cuando uno diseña una tecnología ya da por terminado el conflicto social sino que ahí recién empieza”.

7. Radio-saberes/ Radio-memoria

La valoración, sistematización y multiplicación de los saberes construidos por las y los hacedores de más de sesenta años de radio comunitaria en América Latina siguen siendo una tarea pendiente.

En su escrito enviado para AMARC 10 Armand Mattelart enfatiza que “la interrogación sobre el saber/poder cobra un relieve particular en este momento de la historia donde estamos en vías de deslizar hacia una sociedad y una economía en que el recurso inmaterial se vuelve central. A diferencia del proyecto de sociedad global de la información, caracterizado por el pragmatismo de la corta duración, la construcción de las sociedades de conocimiento (al plural) implica pensar el porvenir del mundo a partir de la memoria colectiva. La apuesta es impedir que el devenir cognitivo se transforme en el calco de los esquemas de saber/poder y sus jerarquías que han gravado la era industrial en su carrera-fuga hacia el progreso infinito; impedir que los esquemas verticales y concentrados que suelen regir los medios de comunicación hegemónicos se reproduzcan al nivel de los dispositivos de saber. Es la cuestión que, desde los utopistas del siglo XIX hasta Iván Illich o Paulo Freire, las utopías de emancipación social por la comunidad de los saberes han planteado al cuestionar radicalmente la división entre quienes saben y quienes presuntamente no saben, como fuente de la hegemonía de clase, de casta, de género y de etnia.”

Las radios comunitarias son un espacio en el que los saberes y las memorias de los pueblos se transforman diariamente en discursos públicos. Sin embargo, esos tesoros comunitarios no siempre son materia de políticas concretas para su sistematización y circulación. La vitalidad  de esos conocimientos se produce en la medida en la que puedan ser puestos a circular constantemente en sus ámbitos de origen o en otros. Albergar, procesar y multiplicar las memorias y los saberes de todos los rincones de América Latina sigue siendo un desafío para los proyectos de comunicación comunitaria de la región.

8. Radio-equidad

Las radios comunitarias todavía tienen mucho por hacer en lo que se refiere a su construcción interna. Si atendemos a la equidad de género dentro de las emisoras notaremos que falta mucho por construir para que las mujeres tengan las mismas posibilidades de trabajo y desarrollo que los hombres en el contexto de los proyectos comunitarios.

En la publicación Gritos en el coro de señoritas, resultado del trabajo conjunto entre AMARC ALC y ALER en el programa Ritmo sur se afirma: “El acceso a los medios es la materialización del postergado ejercicio del derecho a la comunicación, de ejercicio de la ciudadanía. Implica la posibilidad de visibilizar y cuestionar las desigualdades que desfavorecen a las mujeres y a otros sectores marginados. Es enfrentar el sexismo, las relaciones inequitativas entre hombres y mujeres, cuestionar los prejuicios y estereotipos, dar presencia igualitaria a todos los sectores y grupos sociales. Por su cercanía con la comunidad, las radios comunitarias facilitan el acceso de niñas y mujeres mayores; académicas, estudiantes o analfabetas; con o sin experiencia previa en medios. Y a nadie importa si no son rubias, flacas y jóvenes como en las publicidades de perfumes, autos o detergentes. (...)     Pero, hay que reconocerlo, las radios comunitarias no están libres de contradicciones. ¿En qué medida la perspectiva de género está presente como mirada transversal a toda la programación? ¿En qué medida se reproduce o se revierte en la organización interna la asignación de roles femeninos y masculinos establecidos culturalmente en el seno de una sociedad patriarcal?”

La construcción de condiciones laborales adecuadas también sigue siendo una cuestión pendiente dentro de las radios comunitarias y que no resulta separada de lo señalado en relación al género. Las mujeres suelen tener menos condiciones que los hombres para dedicarse al trabajo voluntario ya que si necesitan tener un trabajo rentado y además deben ocuparse de mayor cantidad de trabajo doméstico que los hombres, el tiempo que les queda para realizar tareas no remuneradas económicamente suele ser escaso.

9. Radio-activismo

La compleja trama que hace a la sostenibilidad de una radio comunitaria (estar al aire todos los días una gran cantidad de horas, sostener económicamente un proyecto, la precariedad legal, etcétera) genera que muchas veces que los equipos de trabajos de las radios estén sumergidos en generar condiciones, sin, paradójicamente, poder aprovecharlas o ponerlas al servicio de sus proyectos político comunicacionales.

Pensar acciones en la comunidad, en la calle, en el ciberespacio, acciones que transformen, que activen transformaciones, que corran riesgos, que saquen a las emisoras de sus rutinas, suele ser un buen remedio contra el estancamiento o el desgaste del sostenimiento cotidiano.

Las reflexiones sobre el mediactivismo suelen venir desde Europa donde esta noción ha tenido gran influencia sobre todo en el movimiento antiglobalización iniciado a fines de la década de 1990: “La palabra mediactivismo es significativa porque los medios tienden a producir pasividad, mientras que el mediactivismo se pone a transformar activamente, de forma autónoma, la relación con los medios.”  Sin voluntad de llevarlas a un contexto distinto, y desigual, este tipo de estrategias reactivas, móviles, focalizadas tienen la capacidad de movilizar a grupos sociales que no siempre se encuentran en relación directa con las emisoras comunitarias pero que pueden generar movilización y convocatoria relacionadas con los movimientos sociales o los momentos de participación política directa. En este sentido, queda mucho por indagar desde las emisoras comunitarias sobre los modos de participación política en el mundo contemporáneo.

10. Radio-red

Las radios comunitarias son en red por la propia definición de sus proyectos políticos comunicacionales. En red con sus comunidades, con las organizaciones con las que se relacionan, con los actores político-sociales-culturales en sus contextos y con otras emisoras comunitarias. Este ser-en-red se construye día a día y presenta aun enormes desafíos.

La construcción de redes de radios democráticas, abiertas y eficaces para luchar por el ejercicio del derecho humano a la comunicación en el mundo continúa siendo una tarea política de importancia en la que los aprendizajes a partir de lo construido deberían funcionar como bases para continuar promoviendo la apertura, la diversidad, la pluralidad al interior de estos ámbitos. Los espacios de las redes tanto a nivel nacional como internacional en tanto espacio de crecimiento político y también de disfrute colectivo tienen todavía todos los desafíos propios de los movimientos sociales que luchan por un mundo equitativo en el que cada vida humana sea digna, justa y libre.

 

Última actualización el Miércoles, 25 de Abril de 2012 19:49  

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