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Por José Villamarín Carrascal
El pasado 28 de julio, diario El Comercio ensayó una nota interesante, atractiva, de interés general en esta época de vacaciones. Bajo el título Derrape y velocidad al pie del Cotopaxi, apostó por generar información pensando en el lector, superando esas raídas como cansonas notas basadas en declaraciones de políticos y politiqueros.
Bueno, pensó en el lector para escoger el tema, pues en el contenido nos quedó debiendo. De hecho, si escribía como lector y no como periodista -es decir, pensando en el uso que las audiencias le puedan dar al contenido -, habría sido una nota redonda.
De hecho, cuando uno comienza a leer, se entera de la posibilidad -increíble, por cierto- de hacer un paseo en bicicleta, en esta época de vacaciones, nada menos que en las faldas del volcán Cotopaxi. Ahí uno se informa que esta fascinante travesía comienza en el parqueadero del refugio del volcán, que hay que llevar ropa deportiva ligera pero “varias capas” para aguantar el frío inicial y luego poder desprenderse de ellas conforme va entrando en calor. Se entera de los 35 kilómetros que se deben cubrir cuesta abajo en un terreno a veces pedregoso, otras lleno de baches, donde los derrapes están a la orden del día y la pericia del ciclista debe salir a relucir. Conoce que hay empresas que prestan este servicio, las cuales proporcionan la bicicleta y acompañan en el recorrido en un vehículo 4x4. Y que, por supuesto, no debe olvidar las gafas y bloqueador solar.
Para un lector que solo quiere enterarse de manera general del paseo, todo bien. Pero ¿y para aquellos que quisieran hacer suya esta aventura? Tomemos en cuenta que la información es para tomar decisiones. Ahí es cuando uno extraña no saber a qué hora salen los ciclistas del parqueadero del refugio(solo dice “a primeras horas de la mañana”), cómo se contacta con la empresa que da el servicio o simplemente se la encuentra en el refugio, si uno puede llevar su propia bicicleta, qué tiempo dura la travesía, cuál es el sitio de llegada, el valor que hay que pagar por cada persona con o sin su propia bicicleta, para ascender al refugio qué tiempo se hace desde la carretera panamericana, sí hay que ir necesariamente en vehículo 4x4… en fin, asuntos demasiado elementales que le permitan al lector tomar una decisión bien informada.
Esto es lo que se llama periodismo de servicio, que no es un concepto nuevo ni una propuesta de reciente aparición, es, más bien, de vieja data; lo nuevo ha sido la asimilación de la vieja fórmula a las nuevas necesidades.
Una fórmula tan vieja como el periodismo: escribir como lector y no como periodista.
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