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Por José Villamarín Carrascal
Como era natural, la decisión del Gobierno Nacional de retirar la publicidad oficial a los medios privados fue motivo de variadas reacciones, por las obvias implicaciones que tiene la medida.
Como era natural, un de esas preocupaciones vino de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) (La SIP rechaza medida de Ecuador de retirar la publicidad oficial a medios). Pero no es de ese tema del que vamos a hablar ahora (lo haremos en una entrega posterior, dada la trascendencia del hecho). Quiero, más bien, referirme a una de las frases dichas por el presidente de la SIP, con la que argumentó su rechazo a la medida. El presidente del gremio que agrupa a los dueños de medios del continente dijo en esa oportunidad: “en Ecuador los medios independientes y privados tienen una gran cobertura y penetración, por lo que no se puede desconocer que son vehículos excelentes de información para los ciudadanos".
Una afirmación aparentemente sencilla que, sin embargo, oculta una evidente falacia y que, a la vez, permite identificar ciertos lineamientos conceptuales del gremio periodístico empresarial. Se parte de la premisa de que la sola amplia cobertura y penetración de un medio es causa suficiente para convertirlo en excelente vehículo de información.
Vaya falacia. Si este principio fuese cierto, entonces, el mejor medio de información del país sería el diario sensacionalista Extra, que es el diario de mayor penetración a nivel nacional. ¿Verdad?
En el plano internacional, y según este mismo criterio, el dominical sensacionalista inglés News of the World, cerrado recientemente por actos de corrupción en la consecución de información, no debió haberse cerrado, pues era uno de los medios de mayor tiraje de Gran Bretaña (cerca de los tres millones de ejemplares) y, por ello, debió haber sido “un excelente vehículo de información”. Sin embargo, su dueño, el magnate de la prensa Rupert Murdoch, no tuvo más remedio que cerrarlo luego de casi dos siglos de existencia, pues estaba bajo investigación, por la denuncia de que algunos de sus periodistas habrían recurrido a pinchazos telefónicos para interceptar comunicaciones de famosos, concretamente, ”los mensajes dejados en buzones de voz de teléfonos móviles, para conseguir así exclusivas”, según informó diario La Nación de Argentina.
Pero, al parecer, para Milton Coleman, presidente del gremio de medios privados del continente y editor senior del diario norteamericano The Washington Post, para que los medios sean considerados “excelentes vehículos de información”, no importa si manipulan o no sus contenidos, si tienen o no un enfoque basado en derechos, si cumplen o no con estándares de calidad informativa, si son o no éticos al momento de obtener su información…, basta con que tengan gran cobertura y penetración.
¿Estas últimas serán las principales preocupaciones del emblemático diario norteamericano del cual Coleman es editor? ¿O acaso son las principales aspiraciones de la SIP?... Como dice la sabiduría popular, “El pez por su propia boca muere”.
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