Noticias censuradas

El Proyecto Censurado de la Universidad de Sonoma State, California, rescata las historias periodísticas más relevantes pero más ocultadas por los grandes medios corporativos transnacionales cada año. En esta sección ofrecemos los textos correspondientes de este proyecto.

Las 25 Noticias Más Censuradas 2010/2011 (CASTELLANO) NUEVO

The Top Censored Stories From 2009-2010. (INGLÉS) 

Las 25 historias censuradas durante 2009-2010 (CASTELLANO) 

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Urgente: hay que mejorar la redacción…
Si el pantalón está descocido, caminando rápido no se nota, decían las abuelitas de antaño. Este consejo es el menos adecuado para el caso de la redacción periodística, pues mientras más rápido se quiera leer un texto mal escrito, más pronto se da cuenta el lector de los errores… porque simplemente no puede leerlo.
 
Aquí, tres ejemplos de algunos inconvenientes en la redacción de notas periodísticas, del periódico electrónico Ecuador en vivo, que lo traigo a colación por tres razones:
  1. Se presentan en la edición de un solo día (13/09/09).
  2. Mientras más antes se asuma la existencia de estos vacíos en la redacción, mejor para el medio, pues el editor (que, en mi criterio, tiene tanta y más responsabilidad que el propio redactor) podrá hacer los correctivos necesarios y su medio mejorará en calidad y credibilidad.
  3. El lenguaje es el principal instrumento del periodista y debe ser manejado con profunda sapiencia y humildad, pues así lo exige el respeto que merecen los lectores.
Primer caso:
 
 
Lo primero: una frase de ¡73 palabras! Sí, tal como lo lee: es un párrafo compuesto de una sola frase de 73 palabras.

El Libro de Estilo de El País de España dice sobre el tema: “Las frases deben ser cortas, con una extensión máxima aconsejable de 20 palabras. Sujeto, verbo y predicado es regla de oro. No obstante, conviene variar la longitud y estructura de las frases y los párrafos”.

En este caso, entonces y según esta recomendación, bien cabrían unas tres frases; obviamente, sin forzarlo, pues se trata de calidad, no de simple cantidad.

Veamos cómo con una adecuada puntuación se puede mejorar la redacción y acortar el tamaño de la frase. 

La primera parte, hasta después de la cita a la fuente (“señala el periodista Alfredo Pinoargote”), no hay problema. Pero allí comienzan los inconvenientes, producto estrictamente de la puntuación. 

Primero, inmediatamente después de Alfredo Pinoargote debe ir punto seguido en lugar de la coma. 

Luego viene una frase sin sentido, producto de un copy paste sin ningún criterio realizado por el periodista. No se entiendo, por ejemplo, la parte aquella referida a “los argumentos opositores”, porque es sacada de contexto. 

Después de la palabra “partidocracia” debe ir punto seguido, pues está cambiando de idea. De hecho, en la intervención de Pinoargote, esta parte corresponde a otra idea que no se relaciona con lo inmediatamente anterior. Además, hacerle una frase independiente, le da más fuerza al contenido de donde, precisamente, sale el titular de la nota.

Luego del sustantivo “pueblo” debe ir un nuevo punto seguido. Y finalizaría con la frase que está ente comillas. Así, tendríamos un párrafo, no de tres, sino de cuatro frases, todas claras, y que cumplen con la recomendación del estilo periodístico ideal: alternar sabiamente las frases largas con las frases cortas.

De realizarse estos cambios, obviamente que las dos frases intermedias deberían ir con la respectiva cita de la fuente, pues son opiniones de una persona. Y eso es todo. ¿Física cuántica? De ninguna manera. Una simple revisión de la puntuación y listo. Como dicen los entendidos en la materia, el problema de la redacción es en esencia un problema de redacción. 

Segundo caso:
 
 
No me voy a referir a los “errores de dedo” o de tipeo (aunque el público se merece nuestro respeto también en ese sentido) que son varios (“gobiernistam”, “crtició”) o a la ausencia del verbo de cita de la fuente, luego del nombre del asambleísta Alejandro Cadena (se supone que ahí va el verbo “dijo” o algo parecido). 

Vuelvo al tema de la puntuación: después de la palabra “gobiernista” debe ir punto seguido. E inmediatamente después de la cita entrecomillada, debería citar nuevamente la fuente y terminar con un punto seguido, para evitar frases muy largas y permitir que cada idea tenga más fuerza. En la última frase, el verbo criticó no es el más adecuado: se critica a alguien, y aquí no aparece ese alguien. Quizá quiso decir que se quejó o algo por el estilo. 
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