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“En la filosofía de HOY el pluralismo ha sido fundamental. Siempre las fuentes deben ser confiables y deben ser confrontadas, para tener una visión completa de los hechos”. Quien así se pronuncia es el director de diario Hoy, Jaime Mantilla Anderson, en una entrevista publicada el 20 de julio del 2007, por los 25 años de existencia de este matutino. Hoy, dos años más tarde, la filosofía del diario debe seguir siendo en esencia la misma. Pues el pluralismo y la confrontación de fuentes son pilares del buen periodismo, ahora y siempre. Solo que no se lo practica todo el tiempo. El miércoles 19 de agosto del 2009, por ejemplo, dos notas de Hoy reclaman urgentemente la confrontación o contrastación de fuentes. La una titula PRE revela: ‘Patiño quiso prestarnos 5 asambleístas, pero nos opusimos’. Se refiere a una información del ex jugador de fútbol devenido en líder del PRE -y uno de los actuales asambleístas más mediáticos por obra y gracia de la prensa nacional-, Dalo Bucaram, quien hace esta referencia.  ¿Basta con que un asambleísta dé una declaración para que el periodista corra a la sala de redacción y, ni corto ni perezoso, publique dicha declaración? ¿Cualquier cosa que diga un líder político es material publicable, sin permitirse ni siquiera el beneficio de la duda y menos la confrontación de lo dicho? “…Las fuentes deben ser confiables y deben ser confrontadas”, dice Jaime Mantilla. ¿Este no es un caso en que esta exigencia mínima tiene que cumplirse? “Preguntar, indagar, conocer, dudar, confirmar cien veces antes de informar: ésos son los verbos capitales de una profesión en la que toda palabra es un riesgo”, sostiene el periodista y novelista argentino Tomás Eloy Martínez. La pregunta del millón: ¿es realmente difícil confrontar? En muchos casos no es fácil obtener la versión de la otra parte. Pero peor para ella. Uno, como periodista, tiene que hacer las gestiones necesarias para obtener esa otra versión. Y si no la consiguió, solamente tiene que decirlo. Éticamente, el periodista ha cumplido. Pero ¿para qué servir la mesa completa si mañana se puede obtener las consabidas reacciones y, con ellas, disponer de nuevas informaciones con titulares llamativos? Así es y así se hace… pero eso no es ético. Nadie tiene por qué exigirle al lector que haga un seguimiento a la nota. Pero sí se le puede y se le debe exigir al periodista que cumpla con profesionalismo su deber de informar. La otra nota que requiere contrastación es la que titula “Isaías advierten a los interesados en bienes”. Se refiere a la advertencia que hacen los hermanos Isaías, por medio de un remitido de prensa, a quienes podrían estar interesados en adquirir los bienes incautados a ellos por parte de la AGD, pues, según la amenaza de los ex banqueros, podrían ser demandados en un juicio que se tramita en Estados Unidos. 
Luego de publicar esta nota que tiene exclusivamente una fuente, la del abogado defensor de los hermanos Isaías, ¿el diario no está instalando el miedo entre quienes eventualmente pudieron estar interesados en esta transacción y en los lectores en general? No creemos que la media página pagada por los Isaías para que Hoy (y otros medios) publique este remitido de prensa le detenga al diario para hacer una nota completa. De hecho, esta amenaza de los ex banqueros afecta al Estado y a los miles de acreedores que perdieron su dinero cuando Filanbanco se declaró en quiebra. Por lo tanto, el Estado y sus representantes tienen mucho que decir sobre el tema. Solo hay que consultarle. “Indagar, conocer, dudar, confirmar cien veces antes de informar…” ¿son solo bonitas palabras en nuestro periodiosmo? Para leer la nota completa: http://www.hoy.com.ec/noticias-ecuador/isaias-advierten-a-los-interesados-en-bienes-363572.html
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