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Si el objetivo del periódico Ecuador en vivo, en su edición del 15 de octubre pasado, fue escribir en “coba”, para identificarse con los lectores que hablan con este dialecto propio de los sectores marginales, pues lo hizo muy bien. En la nota titulada “IESS otorgó crédito hipotecario”, el periodista escribe que el jubilado “deberá hacer es la precalificación…”, para referirse a los trámites que deberían realizar los afiliados que quieren hacerse acreedores a un préstamo hipotecario del IESS. Como quien dice: “no pasa es nada, man, ¿oíste?”. Pero no todo queda ahí. En el mismo párrafo utiliza aquella nueva forma de escritura que promulga la equidad de género, solo que no tiene idea de cómo hacerlo. Escribe: “Para acceder al empréstito, el/a afiliada y jubilado/a deberá…”. ¿La moda no incomoda? En este caso, no solo que no incomoda, sino que hasta tortura. Si quería entrar en esa línea, debió escribir “el afiliado o afiliada y el jubilado o jubilada deberá…”. No se vayan, que hay más. En el mismo párrafo, al periodista no le tembló la mano para cometer una horrorosa falta de concordancia: “El asegurado deben ingresar…”. ¿Nos reímos, lloramos, dejamos de leer, qué hacemos? Mejoresmente ríase, pues no pasa es nada, parcero. ¿Una última? Bueno. La nota empieza diciendo que “El IESS Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, otorgó el préstamo hipotecario…”. El señor periodista ¿es realmente periodista? Disculpe la pregunta, pero este tipo de errores no se cometen ni en primer semestre de Periodismo. La regla de oro es: la primera vez que se mencione a una institución debe ir el nombre completo y entre paréntesis las siglas (algunos prefieren entre guiones o entre comas), y luego, en menciones posteriores, puede ir solo la sigla. Pero aquí le puso al revés: primero las siglas, sin siquiera una coma entre estas y el nombre, con lo cual, la coma que está al final de “Social” está separando el sujeto del verbo, lo que es absurdo. Es como decir “Juan, juega”. El absurdo es evidente. ¿Cuántas faltas hubo en tan corto espacio? Mejor no hagamos cuenta, pues de la risa al llanto no hay más que un paso.
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