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No sabía que diario Hoy había creado una nueva sección de opinión en primera página, adicional a la que habitualmente publica en el ángulo superior izquierdo, que en realidad es su editorial. No de otra manera se explica el titular de la nota publicada el jueves 19 de noviembre, que dice: “AP crea sistema punitivo de prensa”. 
No es necesario haber pasado ni por las salas de redacción de un periódico ni por las aulas universitarias (ni siquiera por la vereda de al frente) para darse cuenta que en ese titular hay un juicio de valor. Se está tildando de punitivo a lo que allí llaman “sistema de prensa”. Y cuando en una nota se expresa una opinión o punto de vista, la obligación ética es indicar quién lo dijo, lo que en el argot periodístico se llama “citar la fuente” (materia de primer semestre de las escuelas de Periodismo). Pues, aunque fuera cierto lo que allí se dice, al periodista o al medio no les corresponde hacer un juicio de valor subjetivo como este. Claro que si quiere expresar su punto de vista, puede ejercer su derecho, lo único que tiene que hacer es cumplir con lo que se dice en las propias salas de redacción (menos en la de Hoy, al parecer): “si quiere opinar, vaya a las páginas de opinión”. Comparemos el titular de esta nota con el del editorial de ese mismo día. El titular del editorial dice: “Aprobación al apuro de proyecto de ley mordaza”. Y el de la nota expresa: “AP crea sistema punitivo de prensa”. Los dos son formalmente iguales. Ambos entrañan una opinión pues están descalificando una acción determinada. La diferencia es que en el primer titular, al tratarse de un editorial, está totalmente aceptada la opinión. Pero en el segundo no, pues la nota es presentada como información. “¿Es lícito que un periódico opine en las páginas dedicadas a la información, y que induzca al lector, de manera subrepticia, a que acepte como noticia la opinión de un reportero o un editor?”, se preguntaba el 3 de junio del 2007, el entonces Defensor del lector de Hoy, Carlos Jijón, en un artículo titulado “Opinar en el título”, a propósito de un reclamo que se hacía al diario por incurrir en este error. Más adelante señalaba el mismo periodista: “Los manuales más elementales enseñan que deben estar plenamente diferenciados las dos vertientes de lo que es el periodismo: la información y la opinión”. Y luego sentenció: “Opinar cuando se informa equivale a una trampa”. Una trampa que Hoy tiende a diario a sus lectores con pleno conocimiento de causa, con tal de atacar un proyecto de Ley que precisamente tiende a regular e impedir, entre otras cosas, este tipo de abusos. Ahora me queda más claro lo que estos medios entienden por autorregulación. ¡Autorregulación, cuántas barbaridades se cometen en tu nombre!
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