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El unifuentismo, es decir, dar a conocer solo una versión de la realidad, es uno de los graves males que aqueja al periodismo, no solo del país, sino del mundo. En una entrevista que este medio le hizo a Miguel Rivadeneira, de Ecuadoradio, decía “usar una sola fuente es hacer propaganda y no periodismo”, peor si se utilizan varias fuentes pero solo del mismo lado. En este espacio hemos criticado estos hechos en los que han caído por igual los medios llamados públicos y los privados.
El 14 de diciembre pasado, diario El Comercio publicó una nota titulada “Augusto Barrera es centro de la crítica por cortes”, en la cual cae en este mismo pecado. Como el título lo anticipa, allí se hace una fuerte crítica al alcalde Barrera, entre otras cosas, por un supuesto “silencio frente a los apagones” (Ver la nota completa en El comercio.com). La crítica se basa en las siguientes fuentes: José Chachipanta, mecánico; Ángel Zamora, dueño de una tienda de comestibles; Carlos Ribadeneira, presidente de la Cámara de la Pequeña Industria de Pichincha; el asambleísta Andrés Páez y Fabricio Villamar, “uno de los pocos ediles que lamentó el problema…”.
Del asambleísta Andrés Páez se resalta que Barrera “mantiene un silencio cómplice que solo tiene una explicación: su profunda sumisión al actual Gobierno y su proyecto político”.
De lo visto, se escogieron cinco fuentes, todas contrarias al Alcalde. Este solo hecho ameritaba preguntar al burgomaestre su opinión. Esto se tornaba más urgente al haber de por medio una acusación, la de el asambleísta Páez.
Pero no se lo hizo, faltando a lo que reza el manual básico de periodismo. Esto precisamente fue reclamado por el Secretario de Comunicación del cabildo quiteño, Luis Dávila, en una carta de los lectores, publicada por diario El Comercio el 16 de diciembre.
Lo que aquí también interesa es resaltar la respuesta dada por el diario en su Nota de la Redacción, donde acoge las observaciones acerca del “inadecuado tratamiento periodístico de la nota en referencia”. Aceptar el error es el primer paso para no volver a cometerlo, lo que implica profesionalismo y ética. “No hay que temer errar, lo que hay que temer es quedarse en el error”, dice un refrán popular. Y esto lo aplicó muy bien el diario capitalino.  Empero, una sugerencia adicional que tampoco la tomó en cuenta el Secretario de Comunicación del Municipio: la necesidad de una identificación clara y completa de las fuentes. Decir que Andrés Páez es asambleísta no es suficiente para que el lector se forme una opinión real frente al tema. Es necesario especificar a qué partido pertenece y si este está o no en la oposición al Gobierno, a cuyas filas pertenece el Alcalde. Exactamente lo mismo debió haberse hecho con el edil Fabricio Villamar. Una crítica de alguien del mismo partido tiene connotaciones totalmente distintas a las que provienen de alguien de la oposición. Solo en ese momento se está dando una información transparente y lo más cercana a la realidad.
Como decimos en las aulas universitarias: una de las “reglas de oro” del periodismo es: “la primera mención a la fuente debe ir con su respectiva identificación”.
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