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Para los que hemos pasado la barrera del medio siglo de existencia, la muerte del cantautor argentino “Sandro de América” sí nos llegó. La televisión local difundió la noticia la noche del lunes 4 de enero. Ante la inminencia del hecho, por la larga enfermedad que le agobiaba, no había más que resignarse. Pero, ¡oh sorpresa!, al día siguiente, martes 5, en la sección Espectáculos de El Telégrafo (pág. 22), leo en el titular: “Operan a Sandro por cuarta vez”. ¿Pero ya no murió ayer?, fue la pregunta inmediata que me hice. ¿O tal vez solo le operaron y todavía sigue vivo? “Las ilusiones son golondrinas que nos visitan piadosamente por estaciones”, dice un lastimero pasillo nacional. De inmediato dejé a un lado esa ilusión y me puse a pensar en los problemas de inmediatez de la noticia que tienen los medios impresos. Así es, pero eso no justifica salir con “noticias guardadas”, máxime si los medios audiovisuales o electrónicos, en términos de inmediatez, les “comen vivos” a los impresos. Para estos últimos, lo grave es que su credibilidad queda muy venida a menos. ¿Qué hacer en estos casos? Una de las respuestas la dieron El Comercio y Hoy, que publicaron la noticia en portada (al igual que lo hicieron varios diarios del mundo, como el Herald de Estados Unidos o el País de España). Como la primera página se imprime al último, todavía es posible incorporar alguna noticia de última hora que se considere importante, como el caso del deceso del cantante argentino. Pero, al parecer, El Telégrafo ya tenía impresa la sección Espectáculos. Ahí no quedaba más que esperar que los lectores no se den cuenta. Lo cual es pedir peras al olmo.
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