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Una es ninguna, dos son necesarias y tres o más son lo ideal. Esta perífrasis viene bien cuando nos referimos a la necesidad de un manejo equilibrado y diverso de fuentes noticiosas, cuando se trata de temas que ameritan que el lector tome una posición frente a ellos.
Una es ninguna; obvio, ¿cómo tomar una posición frente a un tema sobre el cual habla solo una persona, que además es la interesada en que su verdad sea aceptada sin más?
Por eso, al menos dos fuentes son necesarias, pues lo mínimo que se requiere es la contraparte de la información, una que señale lo positivo y otra lo negativo, una que acusa y otra que se defienda. Eso es lo mínimo, pero no lo suficiente, pues las dos siguen siendo partes interesadas. Pero al menos permite tener las dos caras de la medalla.
Por eso, tres o más fuentes, dependiendo de los actores sociales involucrados en el tema, es lo ideal; pero siempre intentando equilibrar, es decir, dar diversos puntos sobre el mismo tema. Ahí sí, la decisión que tome el lector podrá ser más libre y autónoma.
Un breve vistazo al periódico electrónico Ecuador en vivo de este martes 26 de enero, nos da una idea de cómo este medio maneja sus fuentes. De las notas que reproduce en su portal, al menos cuatro ameritan la contrastación y equilibrio de fuentes. Dos son producidas por el medio y dos son reproducciones de la agencia española EFE (lo que no le quita corresponsabilidad al medio por el solo hecho de haber decidido publicarlas).
Las dos notas producidas por el medio son:
 Las dos notas de agencias, ambas casualmente de la española EFE, son: 
En la primera de las notas producidas por el medio, la única fuente es el Asambleísta Linder Altafuya, del partido opositor MPD, quien hace una denuncia en contra del asesor jurídico de la Presidencia, Alexis Mera. ¿Y la voz del acusado? No aparece para nada.
En la segunda nota, tres políticos hablan sobre una “agresión” en contra del concejal Octavio Villacreses, de Alianza País, en la sesión del Concejo Municipal de Guayaquil, el pasado jueves 21 de enero. Quienes hablan son los legisladores Aminta Buenaño, Rolando Panchana y Mercedes Diminich, todos de Alianza País. ¿Y las voces de la contraparte? Tampoco aparecen para nada.
La tercera nota, suscrita por la agencia EFE, se refiere a la posición del ministro coordinador de la Política Económica, Diego Borja, de desechar “los cálculos del sector empresarial respecto a las pérdidas que provocaron los racionamientos de energía”. ¿Y el sector empresarial? Igualmente, silencio total.
Lo contrario, en cambio, sucede con la otra nota de EFE, en la cual, desde el mismo título, ya se le ubica al lector en los lados de la noticia: Venezuela: marchas a favor y en contra de RCTVI. El contenido, obviamente, balancea los hechos y las declaraciones de uno y otro lado. Ahí sí, el lector puede tomar una posición algo más acorde a la realidad. Lo que quiere decir que no es nada del otro mundo ser equilibrado.
A todos con la misma vara es la propuesta más justa para un periodismo “objetivo”, entendida la objetividad como el tratar de acercarse lo más posible a la realidad y darle al lector suficientes elementos de juicio para que pueda tomar decisiones más adecuadas sobre el entorno. Si quien acusa es el sector oficial, pues hay que dar voz a la oposición y viceversa. Esta debería ser una práctica tan natural como el acto de comer o de vestirse. Pero en ciertos medios y agencias parece que solo gustan comer la sopa y andar torso desnudo. Todo a medias…
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