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Ligereza, militancia a favor de la corriente sipiana (en referencia a la SIP), error de concepción (consciente o inconsciente), necesidad de decir las cosas por su nombre, ejercicio de la libertad de expresión… estas y muchas otras interpretaciones podría darse al texto escrito por el colega Pablo Villacís, en el periódico electrónico Ciudadania Informada, sobre el desarrollo del foro sobre la Ley de Comunicación realizado en la Unión Nacional de Periodistas, en marzo pasado.
Bajo el título de Periodistas dieron sus criterios sobre la Ley de Comunicación, el sumario de la nota del mencionado portal dice textualmente: “Durante el foro convocado por la Unión Nacional de Periodistas (UNP) se observó dos tendencias: una mayoritaria que se opone a los controles a la prensa y, otra que sí apoya la Ley”.

¡Ah!, lo que nos quiere decir el periodista es que Ley de Comunicación es igual a controles a la prensa ¿verdad? Eso está muy claro.
Si el periodista piensa así, está en su derecho. Solo que no le corresponde expresar su punto de vista en una noticia (que es información), sino hacerlo en un artículo (que es opinión). De esta manera se evita dar por hecho que algo es así, solo porque él piensa que es así, pues hay muchas otras personas que pueden tener criterios contrarios. Recordemos que opinar explícitamente en una noticia y hacerla pasar como información es una forma de engañar al lector.
En el contenido de la nota también se deslizan otras opiniones del periodista, como en el cuarto párrafo, por ejemplo, cuando se confunde (intencionalmente o no) control con regulación, que no son, de ninguna manera, sinónimos.
En conclusión, no utilizar la información para dejar deslizar la opinión del periodista, es todo lo que se pide éticamente en el periodismo.
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