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Así, es: un texto sin contexto es un pretexto… en el caso de la noticia, un pretexto para la desinformación. Si no, veamos el siguiente caso. Se trata de una noticia publicada por diario Expreso, el 26 de julio pasado, referente a la existencia de dos directivas de profesores de la Universidad de Guayaquil.
La información es que existen dos directivas. Correcto. Pero una noticia tiene sentido cuando se la entiende. ¿Qué hemos entendido con esa información? Nada; solo nos hemos enterado de algo. Es que nos hace falta el contexto para que esa información nos sea útil.

¿Y cuál es el contexto? Que es una universidad pública; que es la más grande de Guayaquil; que está altamente politizada en sus estamentos estudiantiles y docentes; que el partido político que ha predominado en las últimas décadas es el MPD que ahora perdió su control (al menos en el estamento estudiantil) en la otra gran universidad pública, la Central de Quito… Por lo tanto, la información básica que el lector necesita es saber a qué movimientos o partidos políticos pertenecen los máximos representantes de las dos directivas
¿No será que entre los profesores de la Universidad de Guayaquil también está pasando lo mismo que entre los estudiantes de la Central? ¿O en el Puerto Principal las cosas son distintas? Cualquiera de las dos situaciones son parte esencial de la noticia.
En los doce párrafos de la nota se dan a conocer varios detalles sobre el funcionamiento de las dos directivas, pero falta lo básico: la filiación política de sus representantes, lo cual habría sido bueno se lo diga en el segundo o tercer párrafo (si no en el antetítulo o sumario), pues eso le habría dado sentido a la nota y, obviamente, habría motivado su lectura. Lo contrario, es un pretexto para que el lector crea que está enterado de algo cuando en realidad no sabe lo que en realidad sucede.
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