|
El pasado 4 de agosto, diario Expreso publica la nota titulada “El Consejo Universitario definió ayer al nuevo presidente de la FEUE”, que amerita una reflexión.

La nota trata sobre la decisión tomada por Consejo Universitario de ratificar las elecciones del 19 de julio pasado, que habían sido cuestionadas por la Comisión Electoral, por “desacato” de las autoridades de la Facultad de Filosofía (la más grande, con el 25% de la población estudiantil de la Universidad), lo que llevó a la citada Comisión a solicitar su nulidad y llamar a un nuevo proceso electoral en toda la Universidad.
Partamos primero de que la noticia tiene como fundamento básico hacernos entender el entorno. Esa es una verdad de Perogrullo, pero que más de un periodista la olvida. Para ello, el reportero debe echar mano de ciertos recursos, uno de los cuales, en las aulas universitarias, lo manejamos como si fuera una “la regla de oro” que dice: “la primera mención a un nombre debe ir con su respectiva identificación”
¿Por que esa identificación es importante? Lo contesto con otra pregunta: En el caso que nos ocupa, ¿es lo mismo que el nuevo presidente de la FEUE siga perteneciendo al MPD, partido que ha sido acusado de haber “secuestrado a la Universidad ecuatoriana” e impedido su desarrollo o que se haya terminado con la hegemonía de este movimiento político? ¿Y si el nuevo presidente es afín al partido de Gobierno? Las consecuencias, en ambos casos, son totalmente distintas. Y eso debe saber con claridad el lector.
Y eso, justamente, es lo que no dice Expreso. En el título señala “Daniel Cuellar, de la lista A, es el ganador”. No identifica su filiación política ni en el antetítulo ni en el sumario ni en el primer párrafo, como enseñan los manuales de periodismo… ¡ni en ninguna otra parte de la noticia! Solo en el último párrafo señala que Cuellar es del Movimiento Independiente Universitario (MIU). ¿Y? ¿Qué tendencia política tiene este movimiento? Su nombre no dice nada. Quedamos igual o peor que antes.
O sea, para Expreso, en una universidad politizada como lo es la universidad pública ecuatoriana, lo que menos importa es la filiación política del máximo dirigente estudiantil.
Pero eso no sucede solamente con él. Exactamente igual pasa con todo el resto de personajes involucrados en el tema, pese a que se trata de una extensa nota de 13 párrafos, por lo que no se puede entender cuál es la situación al interior de la Universidad de Guayaquil. Los protagonistas de quienes no se dice su filiación política son:
Los directivos de la Facultad de Filosofía que desacataron la disposición de la Comisión Electoral.
El rector de la Universidad, Carlos Cedeño, autor de la propuesta de repetir las elecciones en toda la Universidad a causa de este desacato.
El presidente y vicepresidente de la Comisión Electoral , Héctor Chávez y Carlos San Andrés, decanos de Comunicación Social y de Ciencias Administrativas, favorables a que se repitan las elecciones.
El decano y subdecano de Ingeniería Industrial, Adolfo Bucaram y Alberto Enderica, quienes cuestionaron esa propuesta
Los representantes de los trabajadores, quienes dijeron no hallar argumentos para repetir el proceso.
El candidato de la lista B, Francisco Eduarte.
Andrea Becerra, estudiante de la Facultad de Ciencias Médicas, electa vicepresidenta de la FEUE en alianza política con Cuellar.
En conclusión: ¿qué sabemos de las elecciones de la FEUE, en la Universidad de Guayaquil? Que un señor fue electo presidente y una señorita vicepresidenta y que eso no significa absolutamente nada para la universidad porteña. ¿Será posible tanta banalidad en una nota periodística de esta importancia? Y después nos quejamos que los lectores de los periódicos son cada vez menos.
En diario Hoy sucedió algo similar. Aunque es una nota corta, de tan solo tres párrafos, sí era necesaria la identificación de la filiación política del nuevo dirigente estudiantil. Habría ayudado a entender mejor la situación de la universidad porteña. Como vemos, el apuro puede llevar a superficialidades.
Trackback(0)
 |