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Una de las formas de engañar y manipular al lector es presentar la opinión como información. Hacer creer que lo que se está diciendo es la verdad y no solo un punto de vista.
Algo de esto -realizado de manera intencional o no- encontramos en la nota de Hoy (30/08/10) titulada Fundamedios: 'Periodismo, ante mayores amenazas.
La nota hace referencia a un comunicado emitido por la organización Fundamedios en el que consigna su preocupación por lo que considera "un nivel ascendente de autocensura y amenazas indirectas que enfrentan los periodistas en el ejercicio de su profesión", según lo señala en el primer párrafo.
El comunicado se difunde a propósito de la renuncia de Jorge Ortiz a Teleamazonas “para no obstaculizar su venta obligada”.
En el tercer párrafo, el periodista dice textualmente. ”Pero, el caso de Jorge Ortiz no es el único que evidencia dicha censura…”

¿Dicha censura? ¿Cuál censura? Fundamedios habla de una autocensura. Esto por un lado. Por otro, aunque ese organismo hablara de censura, es obligación del periodista citar a la Fundación como la fuente de esa declaración. Pues es solo eso: una apreciación, un punto de vista y, por lo tanto, una opinión y no un hecho. En el mejor de los casos, es la verdad de Fundamedios, pero no “la verdad”. Pero el periodista -conscientemente o no- lo maneja como si fuera algo ya finiquitado, indiscutible, verdadero. Y no se puede jugar así con la confianza del lector.
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