|
En un artículo anterior nos referimos al caso de un periodista que estaba peleado con el punto seguido, por lo que escribió una frase de 108 palabras, equivalente a algo más de un metro de longitud. Ahí hicimos una analogía entre la puntuación y las señales de tránsito. Decíamos que “los signos de puntuación nos sirven como señales de tránsito para saber dónde disminuir la velocidad (las comas), dónde frenar (los puntos)…”. O sea que si no hay puntos, quiere decir que se le fueron los frenos.
Ahora tenemos el caso de otro redactor (de Ecuador en vivo), al cual también se le fueron los frenos: compuso una frase de 77 palabras (tranquilo que todavía no llega al metro de extensión) y que no tiene ni un punto seguido cuando debería tener tres.
Esta es la frase:

¿Dónde poner los puntos? Si solo seguimos la definición escolar de oración, que hace referencia a que esta es un enunciado con sentido completo, ya tenemos una idea clara de cómo hacerlo. El primer sentido completo termina en “Educación Superior”, donde debería ir el primer punto. El segundo, luego de “leyes”. Y el tercero, al final de “país”, antes de iniciar la cita textual. ¿Física Quántica? De ninguna manera. A estas alturas, es solo sentido común y algo de práctica. Así, una sola frase la hemos dividido en cuatro, que es lo que exige el buen español, y el buen periodismo, a los que debe regirse el redactor. Y también, por supuesto, el editor. A propósito ¿hay editor en este periódico on line? De haberlo, este se habría demorado no más de dos minutos en hacer la corrección y mejorar sustancialmente la nota, al menos en el plano formal.
Trackback(0)
 |