|
Decir que “alguien no escribe con claridad y precisión porque seguramente no fue a la escuela”, no es lo mismo que sostener que “alguien no escribe con claridad y precisión porque no fue a la escuela” (sin alusiones personales, por si acaso). En la primera oración, se expresa una posibilidad. En la segunda, se asegura un hecho. Y cuando se asevera algo, quien lo hace debe tener fundamentos y responder por sus afirmaciones
Algo similar sucede con las declaraciones del prefecto de Zamora Chinchipe, Salvador Quishpe, quien, según el periódico electrónico Ecuador en vivo (15/09/10), el gobierno no dialoga con los mineros artesanales “porque seguramente las multinacionales le calientan la mano por debajo de la mesa”.
Esta acción está enunciada como una posibilidad. Pero en el título de la misma nota, Ecuador en vivo le quita la palabra seguramente y eleva al rango de realidad el que al Gobierno, “las multinacionales le calientan la mano por debajo de la mesa”. Y si lo ponen así, entre comillas, el asunto es todavía más grave, pues está sosteniendo que es una afirmación textual de la fuente, lo cual es doblemente mentira.
¿Para qué escandalizar y mentir? ¿Para tener lectores o para generar una imagen negativa de quien se habla? En cualquiera de los casos, eso no es hacer periodismo. La aseveración que se hace en el titular es grave, y puede ameritar incluso acciones judiciales. Y deberían ser contra al autor de esas declaraciones. En este caso, no precisamente el prefecto Quishpe, sino el medio, que irresponsablemente alteró las declaraciones de la fuente.
Trackback(0)
 |