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La teoría clásica del periodismo sostiene que la actualidad es una condición sine qua non de la noticia. En otras palabras, que si la noticia no es actual no es noticia.
Si bien cabe matizar esta afirmación, pues en nombre de la actualidad se cometen una serie de errores como inexactitudes, faltas de verificación o de contrastación de fuentes, hay casos en los que cabe tomarlo muy en cuenta, pues, de lo contrario, hay el riesgo de caer en la desinformación,
Esto es lo que sucedió con una nota de El Telégrafo, titulada “Se reconstruye hecho fatal en vía Perimetral”, que se refiere a la reconstrucción del accidente que dejó 17 muertos en esta peligrosa vía del Puerto Principal.
Lo que sucede es que esa no es la noticia. O, al menos, no toda la noticia. Pues falta lo fundamental: la polémica que se suscitó con los familiares de los fallecidos, quienes habrían mostrado su desacuerdo, por ejemplo, con la ubicación de las siluetas de los afectados. Según reseña El Comercio, algunos familiares creían que las siluetas de cartón, utilizadas para la reconstrucción de los hechos, “se habían colocado casi sobre la vía, lo que podría determinar que los peatones cometieron la infracción”. (JVC)
¿Por qué unos periodistas sí recogieron estas versiones y otros no? ¿Por qué solo unos tratan de acercarse más a la verdad de los hechos y otros no? Las versiones impresas y on line de El Comercio, Expreso, radio Tropicana, por ejemplo, sí dan la versión de los familiares. No lo hacen El Telégrafo y Extra.
Lo grave de El Telégrafo es que la nota la publicó en portada, con foto a todo color. De hecho, es la segunda más importante. Pero está incompleta. Y una verdad incompleta es una verdad a medias.
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