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El 18 de noviembre pasado, La Hora publicó en portada una nota que ocupa un tercio de página, titulada 69 millones para publicidad y viáticos, en la cual destaca en el primer párrafo que “El Gobierno destinará más de 69 millones de dólares en publicidad, eventos públicos, viáticos y pasajes. Así está planificado en la pro forma presupuestaria del 2011”.

El que La Hora haya privilegiado resaltar este rubro de entre tantos otros (educación, salud, vivienda, etc.) que forman parte de la pro forma presupuestaria del Estado para el 2011 es su decisión y está en su derecho. Pero de ahí a tratar de manipular la información hay un buen trecho.
En efecto, en el pie de foto, asegura: “Las cenas, los viajes, atenciones y viáticos se llevan buena parte de la pro forma presupuestaria”. ¿Esto es manipulación? Sí, si es que partimos de la acepción de que manipulación es ocultar de manera intencionada una parte de la información con el fin de beneficiar o perjudicar a alguien.
Veamos si esta noticia cumple con este criterio.
La nota sostiene que las cenas, viajes, atenciones y viáticos se llevan “buena parte de la pro forma”. ¿Qué es “buena parte”? El manual básico de periodismo desaconseja -si no prohíbe- el uso de términos tan generales como “multitudinaria manifestación”, “jugador alto”, “asistieron muchas personas” y similares, por la relatividad que conllevan. La propuesta es decir cuántas personas aproximadamente estuvieron en la manifestación, cuántas asistieron al acto, cuál es la estatura del jugador (un jugador de básquet de 1.90 cm puede ser alto en un equipo con estaturas promedio de 1.70, pero se quedará corto frente al 2.10 de otros jugadores).
Por lo tanto, en la nota de nuestro análisis, en lugar de decir, así tan deportivamente, que esos rubros se llevan “buena parte” de la pro forma, debió escribir que representan el 0.29 % de dicha pro forma. ¿El 0.29 % es “buena parte” de la pro forma? Esta evidente subjetividad, con claro sesgo político, se evitaba dando a conocer ese porcentaje. O, al menos, debieron haber expresado el monto de la pro forma, que asciende a cerca de 24 mil millones, para que el lector haga la relación y esté adecuadamente informado.
“Ah, tampoco… ahí ya no hay chiste, pues, en ese caso, no logro el mismo impacto que cuando digo simplemente que se lleva ‘buena parte’ de la pro forma”. En términos muy cotidianos, esta bien podría ser la reacción de alguien vinculado directamente a la redacción de la nota analizada. Claro que si el objetivo es manipular la información, ocultando intencionalmente parte de ella para desprestigiar, en este caso, al Gobierno Nacional, entonces, lo mejor era ocultar esos datos.
Si a eso se suma el inefable unifuentismo (pues dan la voz solo a quienes critican esos gastos y no a quienes pudieran eventualmente explicarlos), entonces ya tenemos un buen ejemplo de cómo manipular la información.
Así lo hizo La Hora y seguramente cree que logró su objetivo. Pero no debería estar tan seguro, pues el lector no es ningún tonto (JVC).
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