|
No es nuevo decir que los hechos no hablan por sí solos, sino que cobran sentido en los relatos que hacemos de ellos. El periodismo construye relatos todos los días y esos relatos, necesariamente, se construyen en torno a un sujeto, de lo contrario no serían tales. El problema surge cuando equivocamos el lugar del sujeto o asignamos a alguien esa función de manera irreflexiva.
Veamos: “Gobierno acusa a Nina Pacari Vega de ser de la partidocracia” (El Universo, 10-02-2011, p. 2. Actualidad) El diario guayaquileño, en su titular, coloca como el sujeto de su relato al Gobierno, a quien le otorga la capacidad de “acusar” a una jueza constitucional como Pacari. En el desarrollo de la noticia dice: “Nina Pacari Vega defendió ayer su informe preliminar sobre las cinco preguntas de enmienda constitucional planteadas por el presidente Rafael Correa…” Y más adelante resalta los vínculos de la jueza con el movimiento de oposición Pachakutik.
El diario construye así una representación débil de la jueza Pacari, pues la coloca en posición de acusada y en actitud de defensa. En la práctica, un juez o jueza no defienden sus fallos, sino que los ratifican, confirman, reafirman, etc. ¿Por qué Pacari “defendió”, según El Universo, su informe? Porque el diario quiso ver en ella a una “acusada” y no a una jueza constitucional. Así, el sujeto se deslizó hacia otra parte.
Pero a todo esto, lo que importa no es lo que el Gobierno piense de Pacari, sino el resultado jurídico y político de la decisión de la jueza. Al destacar, tanto en su titular como en el cuerpo de la nota, la “acusación” del Gobierno (pronunciada en este caso por el Secretario Jurídico de la Presidencia, Alexis Mera) el diario hace periodismo de declaraciones. Coloca como sujeto de su relato al que más habla y no al que tiene en sus manos decisiones fundamentales para el sostenimiento del sistema democrático. (GA)
Trackback(0)
 |