|
Hay mentiras y mentiras. Unas por desconocimiento, otras por apuro, unas cuantas por cumplir un objetivo determinado y otras tantas, las más peligrosas, aquellas que intencionalmente tratan de hacer daño a alguien. Claro que también se las puede llamar errores, inexactitudes, pero no dejan de ser mentiras que pueden afectar a alguien. El prurito del periodismo es decir “la verdad”. Se supone, entonces, que su opuesta, la mentira, debería estar totalmente descartada en los medios.
Sin embargo, no siempre es así. Les presentamos a continuación cuatro casos encontrados en los medios escritos, la primera semana de marzo, que ustedes, estimados lectores, sabrán valorar en su justa dimensión de qué tipo de mentiras se trata.
1. Título: Más vinculados en la toma de Ecuador TV (La Hora, 2/III/11, p. B2)
Primer párrafo: “Cuatro personas más serán vinculadas al proceso que investiga la Fiscalía por la supuesta toma violenta de las instalaciones de los medios públicos, el 30 de septiembre de 2010”. Más adelante se señala que entre esas personas está “María Graciela Crespo, Rectora de la Universidad Dos Hemisferios”.
La mentira: María Graciela Crespo no es Rectora de esta universidad. Anteriormente fue Vicerrectora. El rector es el Ing. Alejandro Ribadeneira. ¿Una mentira inintencional producto de la falta de verificación? Claro que sí, aunque hay que tener cuidado pues se puede estar implicando a toda la institución. Además, el nombre de este centro educativo es Universidad de Los Hemisferios y no Universidad Dos Hemisferios.
2. Título: Motociclistas queman chalecos (Expreso, 2/III/11, p. 16)
Primer párrafo: “Ayer, a las 10:30 (…) el representante de los motociclistas del país, Ricardo Rocco, procedió a quemar el chaleco reflectivo que le entregaron las autoridades de tránsito de la capital”.
La mentira: fue un solo motociclista quien quemó su chaleco y no varios (dos o más) como sugiere el título de la nota, al poner la oración en plural. ¿Fue una mentira intencional o un simple error gramatical?
3. Título: Gadafi amenaza con masacre si extranjero ataca (El Universo, 3/III/11, p. 1)
Primer párrafo: “El líder libio Muamar Gadafi (…) advirtió que habrá “miles de muertos” si EE. UU. y la OTAN intervienen Libia”.
La mentira: no hay ninguna “amenaza” de Gadafi, como dice el título elaborado por el diario. Lo que hay es una “advertencia” sobre las posibles consecuencias de una intervención militar en ese país, como dice el contenido, producido por la agencia francesa de noticias AFP, de donde el diario reproduce la noticia. De hecho, sí hay diferencia entre amenazar y advertir. Así lo amenaza, perdón, así lo advierte el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua. Amenazar: “Delito consistente en intimidar a alguien con el anuncio de la provocación de un mal grave para él o su familia”. Advertir: “Llamar la atención de alguien sobre algo, hacer notar u observar” o “Avisar con amenazas”. Personalmente no veo una intimidación en las palabras de Gadafi, sino más bien un llamado de atención. De lo contrario, la propia agencia AFP lo habría dicho sin dilaciones; pero ellos prefirieron utilizar el verbo advertir. ¿Es solo un asunto semántico o hay un afán de dañar la imagen de alguien?
4. Título: El rey del pop fue castrado (Metrohoy, 3/III/11, p. 16)
Primer párrafo: “Según el investigador francés Alain Branchereau, el cantante Michael Jackson consumió una hormona contra el acné en la adolescencia, la cual estrechó su laringe, por lo tanto, estaba castrado químicamente, lo que explica su voz angelical, según el experto…”
La mentira: según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, castrar significa capar, es decir, “extirpar o inutilizar los órganos genitales”. Castrar químicamente es un término médico que está fuera del alcance del lector común y corriente, al cual va dirigida la información. Por lo tanto, si partimos de la acepción común, es mentira que a Michael Jackson le hayan extirpado los genitales… pero no importa, eso vende. De hecho, y para no caer en este error de confundir intencionalmente a las audiencias, la agencia EFE, autora de esta nota, señala, al final de la misma, que Branchereau aclara que el artista “tenía genitales normales y era apto para las relaciones sexuales”. Entonces, lo ético era decir, como lo hicieron otros medios, que el cantante estaba “castrado químicamente”. ¿Se omitió deliberadamente el término completo para convertir la noticia en mercancía? (JVC).
Trackback(0)
 |