Noticias censuradas

El Proyecto Censurado de la Universidad de Sonoma State, California, rescata las historias periodísticas más relevantes pero más ocultadas por los grandes medios corporativos transnacionales cada año. En esta sección ofrecemos los textos correspondientes de este proyecto.

Las 25 Noticias Más Censuradas 2010/2011 (CASTELLANO) NUEVO

The Top Censored Stories From 2009-2010. (INGLÉS) 

Las 25 historias censuradas durante 2009-2010 (CASTELLANO) 

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La estrategia de meter gato por liebre

 

El gato es la opinión. La liebre es la información. Meternos gato por liebre significa que quieren hacernos pasar la opinión por información. ¿Para qué?

Veamos. La información, asumida como una relación de hechos -donde no entra la opinión de nadie-, es una verdad. Y la verdad es indiscutible. La opinión, en cambio, al ser el punto de vista personal de alguien, es solo su verdad, una verdad parcial y, por lo mismo, discutible. En el primer caso no hay que citar ninguna fuente. En el segundo sí, necesariamente.

Una noticia no es solamente relación de hechos, sino también de opiniones sobre esos hechos. Pero opiniones no del periodista, sino de fuentes, se supone, confiables. Por eso, en una noticia, cuando hay un punto de vista, hay que citar la fuente, pues ese punto de vista es de esa persona. No hacerlo, implica querer convertir la opinión en información y, por lo tanto, hacer creer que lo dicho es la verdad, y como tal indiscutible.

Analicemos un ejemplo. Título: “LDU goleó 5 a 0 a Peñarol de Uruguay, por la Copa Santander Libertadores”. ¿Este es un hecho o una opinión? Obvio: es un hecho. Por ser verdadero, real (entendido como los hechos empíricamente verificables), no requiere que se cite ninguna fuente. El resultado del partido no se discute, solo se lo acepta. Aquí no hay ningún problema.

Analicemos ahora un texto relacionado con la Consulta Popular, producido por el diario La Hora (09/III/11, p. B6). Título: “Pregunta sobre enriquecimiento no se justifica”. ¿Este es un hecho o una opinión? Por supuesto que es una opinión, pues alguien sostiene aquello. Si es una opinión y aparece en una noticia, se debería citar la fuente ¿Y por qué no se lo hace? Pues, en ese momento, dejaría de aparecer como una verdad total y se convertiría en una verdad parcial, la verdad de la fuente. Y, al parecer, lo que se pretende es hacer creer que la afirmación de que la pregunta sobre el enriquecimiento ilícito no se justifica es real, es totalmente verdadera.

Para eso, viene bien la estrategia de meter gato por liebre, opinión por información. Y eso se llama manipulación.

En contra de este análisis se podría decir que la fuente está en el primer párrafo (como en efecto sucede) y que, por lo tanto, es exagerado decir que se quiere manipular en el título al no citar la fuente. La respuesta, primero, es que la oración gramatical es un enunciado con autonomía sintáctica y sentido completo, y, segundo, que una buena parte de los lectores solo se quedan (nos quedamos) en el título, por lo que la manipulación se da ahí y no en el contenido.

Si esto se hizo de manera intencional o no, es otro problema. El resultado es el mismo.

¿El periodista o el medio no tienen derecho a opinar sobre un tema que lo consideran importante? Por supuesto que sí. Solo que para eso están las páginas de opinión: ahí son libres de hacerlo. ¿Por qué no lo hacen? La respuesta creo que quedó clara.

Esta estrategia para convencer al lector de que no se justifica la pregunta sobre el enriquecimiento ilícito, diario La Hora la complementa con otra: la falta de contrastación de fuentes. En el desarrollo de la noticia, da a conocer los puntos de vista de cuatro “analistas”, todos, por supuesto, que apuntalan el criterio enunciado en el título. Ellos son: Paúl Peña, abogado; Carlos Calero, analista tributario; Roberto Aspiazu, director del Comité Empresarial Ecuatoriano, y Jaime Carrera, titular del Observatorio de Política Fiscal.

¿No hubo nadie que opine lo contrario? Seguro que sí hay, pero eso podría hacer tambalear el objetivo de llevarle a pensar al lector lo que el diario desea. Y eso está más cerca de la propaganda que del periodismo. Si en una nota anterior del mismo medio vimos que se produjo una goleada de 7-0 a favor de las fuentes de oposición (ver http://www.ciespal.net/mediaciones/index.php/component/content/article/49-carpinteria/588-oposicion-7-oficialismo-0.html), ahora el diario fue un poco más benevolente: fue solo un 4-0. Esperemos llegar alguna vez al empate, que es uno de los indicadores de que se está haciendo buen periodismo.

Lo más grave de todo es que esta estrategia la están desarrollando por igual medios privados y “públicos”. Este será el motivo de nuestros siguientes análisis. 

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