Noticias censuradas

El Proyecto Censurado de la Universidad de Sonoma State, California, rescata las historias periodísticas más relevantes pero más ocultadas por los grandes medios corporativos transnacionales cada año. En esta sección ofrecemos los textos correspondientes de este proyecto.

Las 25 Noticias Más Censuradas 2010/2011 (CASTELLANO) NUEVO

The Top Censored Stories From 2009-2010. (INGLÉS) 

Las 25 historias censuradas durante 2009-2010 (CASTELLANO) 

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Lo demás es lo de menos

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Esta es una fotografía publicada por diario El Telégrafo luego del fatal accidente de tránsito en la vía a Pedro Carbo ¿Qué ve, usted, estimado lector, en esta fotografía? A ocho sagaces periodistas que, cámara al hombro y micrófono en ristre, se disponen a cumplir con el sagrado deber de recolectar la información sobre un accidente de tránsito, para mantener debida y oportunamente informados a sus públicos que, ansiosos, y sin ningún morbo de por medio -no faltaba más- esperan la nota escrita, radial o televisual para enterarse objetivamente y con todos los detalles posibles de lo que sucedió.

 

Para el efecto, a los ocho sagaces reporteros no les queda otra alternativa que, en el cumplimiento de su irrenunciable derecho al acceso a la información, entrevistar a uno de los afectados por este malhadado accidente que dejó la friolera de 17 muertos (según se lee en el pie de foto del diario El Telégrafo). Pero la entrevista tiene que hacerse “como debe de ser”: o sea, en el lugar de los hechos. Que el entrevistado (al centro, asediado por los dolidos reporteros) tenga un familiar muerto, o que él mismo le haya burlado a la muerte, o que esté bajo shock por el impacto del accidente, o que no se respete su derecho a la intimidad… es lo de menos. Lo que importa es que la nota sea lo más real posible. Si tiene declaraciones entrecortadas, lágrimas de por medio y titubeos permanentes, mejor. Lo demás es lo de menos.

Guardando las debidas distancias, este hecho me retrae a lo sucedido a fines del siglo XIX, cuando la competencia por la primicia era el acicate de una prensa voraz cuyo objetivo era captar lectores a como dé lugar. En esa época, el boxeo estaba prohibido como deporte, pero como lo prohibido es más rico, se lo practicaba igual, aunque solo que en los barrios bajos.

Una noche hubo una pelea por el campeonato mundial de los pesos pesados, cuenta el historiador español José Acosta Montoro, y el World, diario de Joseph Pulitzer (en cuyo homenaje hoy se premia a lo mejor del periodismo norteamericano con una presea que lleva su nombre), no podía quedarse sin esa nota. Envió a uno de sus reporteros a que cubriera dicho combate. El olfato del periodista le llevó a intuir quién iba a ser el ganador y se apresuró a obtener de sus representantes una entrevista con el futuro campeón del mundo. Esta se llevó a cabo esa madrugada, cuando el flamante campeón sufría (¿o gozaba?) una flamante borrachera producto del festejo. ¡Vaya usted a saber qué no más habrá dicho el individuo en esas condiciones! Pero qué importa, tenía la primicia, sandeces incluidas. Que el derecho del deportista... Que el derecho del público... Que el derecho a la intimidad... Eso es lo de menos. Lo que interesaba era tener la “gran nota”. Lo demás es lo de menos.

PD. ¿Cómo un periodista debe cubrir una nota de crónica roja sin atentar contra los derechos de los afectados a su intimidad y de los lectores a la información, cuando de por medio tiene, al menos, tres frentes de batalla: la competencia, los dueños del medio y las audiencias que cada vez son más críticas? Una alternativa: reasumir el periodismo como una función social y no comercial. Aunque eso le corresponde al dueño del medio y, ahí sí, en algunos casos, será como pedir peras al olmo.

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