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Parece un pequeño trabalenguas, pero no lo es. Es, más bien, una estrategia que en periodismo consiste en sugerir, de pasadita, como si nada, algo que no se quiere afirmar de frente, pero que el lector lo intuye en el contexto. Y después de eso, el periodista puede levantar las manos en señal de inocencia y decir, con un cierto dejo de triunfalismo: “yo no he dicho eso, a mí que me rebusquen”.
Veamos cómo se cumple esta estrategia en el diario El Comercio (19/VII/11), al dar cuenta de la excusa de la Comisión de Comunicación de la Asamblea para recibir al presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, Gonzalo Marroquín.
En el primer párrafo, el diario da a conocer que para las 17h00 del día anterior estaba previsto que la Comisión recibiera a la delegación de la SIP y que en la tarde se suspendió dicha cita.
El segundo párrafo, donde se informa de las razones de la suspensión de la cita, dice textualmente:
“En una comunicación, Mónica Muñoz, secretaria relatora de la mesa, indica que el presidente de la Comisión, Mauro Andino, se encontraba en Chimborazo en ‘funciones atinentes a su cargo, que eran improrrogables e indelegables’. Andino cumplió años ayer; a través de Facebook, Gastón Gagliardo, uno de sus compañeros de bloque, lo felicitó”.
Este párrafo está compuesto por dos ideas distintas. Una, que el presidente de la Comisión, Mauro Andino, estaba en la provincia del Chimborazo en funciones relacionadas con su cargo, las cuales eran improrrogables. La otra idea es que Andino cumplió años ayer.
Si son dos ideas distintas -como en realidad lo son-, deberían cumplir con la recomendación elemental de escribir una idea en cada párrafo. Pero no se hizo así.
¿Olvido involuntario que a cualquiera le puede pasar? De ninguna manera. Es aquí donde está la estrategia de “decir sin decirlo”. A las dos ideas distintas las pone en un mismo párrafo, por lo que implícitamente dice que no son distintas, sino que se relacionan estrechamente entre sí. ¿Qué es lo que se quiere relacionar? Obviamente, las funciones que cumple Andino en Chimborazo (su tierra natal) con su cumpleaños.
¿Qué es lo que se puede leer entre líneas, entonces? Pues que Andino no recibió a la delegación de la SIP porque estaba en su provincia cumpliendo funciones relacionadas con su cargo, que eran nada menos que festejar su cumpleaños. Y que estas son “funciones improrrogables e indelegables”. Obvio. El cumpleaños hay que festejar el propio día (no prorrogarlo) y al cumpleañero nadie le puede dar festejando su onomástico (esta actividad es indelegable, como ninguna otra). Y por si acaso requieran de mayores fuentes que confirmen lo del cumpleaños, ahí está su coideario Gastón Gagliardo felicitándole a través de Facebook por tan connotado acontecimiento.
Creo que solo queda levantar las manos y, con algún dejo de triunfalismo o de impotencia -depende del lector-, decir: ¿qué tal? (JVC).
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