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El periodista no es ni puede ser objetivo, lo que sí puede y debe ser objetivo es el método de acceso a la información.
Un claro ejemplo del cumplimiento de esta premisa lo dio diario El Comercio, el pasado 3 de agosto, cuando, con ocasión de los dos años de administración municipal, publicó una nota donde hace un balance de la administración del alcalde Augusto Barrera.
Bajo el titular “El debe y el haber del alcalde Barrera”, le dedicó toda la portada de la segunda sección (Cuaderno 2, p. 13) con una foto de cuerpo entero del burgomaestre. Previamente, en la portada principal, publicó un avance bajo el título ‘Vienen dos años de obras’. El método de acceso y difusión de la información que utilizó fue simple a la vez que bastante objetivo: hizo una introducción donde hablan ediles que critican y respaldan al Alcalde y luego realizó un análisis lo suficientemente balanceado.
En este caso, los puntos principales de la gestión municipal los dividió en ocho. A cada uno le dedicó el mismo espacio y los subdividió en tres partes: “Qué ofreció”, “Qué hizo” y “Su justificación”. Diagramado con estilo modular, fue de fácil lectura.
Si algún lector encuentra que en el contenido se cargaron las tintas a favor o en contra del burgomaestre, pues está en su derecho: ahí estará precisamente la subjetividad. Pero nadie podrá decir que la intención y la propuesta no son de un manejo equilibrado de una información tan sensible, donde los afectos y desafectos ideológicos suelen ganarle al afán de informar lo más cercanamente posible a la verdad (JVC).
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