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A cuatro meses de finalizar el año, diario Expreso (22/08/11) aborda en portada y en la segunda página (¿Para dónde va la economía en 2012?) el tema del futuro económico del país para 2012. Para el efecto, entrevista a cuatro analistas y catedráticos, quienes dan sus puntos de vista basados en “las cifras del borrador de la pro forma” del próximo año.
Una propuesta loable, en términos temáticos, del rotativo guayaquileño, a no ser por el claro sesgo informativo de la nota periodística. Un sesgo que queda evidenciado en el espacio dado solo a cuatro voces que critican distintos aspectos de las propuesta del Gobierno y ni una sola voz que defiende algo por lo menos de dichas propuestas. ¿Es que el lector no tiene derecho a conocer “el otro lado de la moneda”? ¿O para Expreso hay un solo lado, el negativo, y nada más?
Si uno de los entrevistados, como es Jaime Carrera, presidente del Observatorio de Política Fiscal, por ejemplo, asegura que el modelo del régimen de propiciar una mayor intervención del Estado no es sostenible, ¿no es justo que el lector conozca también la versión de quienes piensan que es necesaria esa mayor intervención estatal? El periodista no da a conocer realidades, sino solo versiones de la realidad. ¿Por qué difundir, entonces, solamente una versión de esa realidad? Eso es irrespetar al lector.
La información, lo conoce todo profesional de los medios, sirve para que las audiencias puedan tomar las decisiones más acertadas sobre un tema determinado. Por eso es necesaria, urgente, la pluralidad de voces. Claro que si el objetivo es encausar esas decisiones por una sola línea, la mejor estrategia es ocultar las otras versiones de la realidad. Solo que eso, lo venimos sosteniendo desde hace rato, no es información, sino manipulación (JVC).
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