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Diario El Telégrafo, el pasado martes 13 de septiembre, publica una noticia titulada “Zona azul ordena el espacio público del centro y norte” (p.16). Se refiere al sistema rotativo tarifario que se implantó en la Capital desde hace varios meses y que, como todo nuevo sistema, generó controversia y no cierta oposición de quienes se movilizan en autos propios. La fuente de la nota es la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas, del Municipio Metropolitano de Quito.
La medida está dirigida, como dice el diario en el tercer párrafo, a “devolver a los ciudadanos el derecho a utilizar el espacio público (aceras y vías) de una manera organizada y ordenada…”.
Como vemos, en este hecho, a más de las autoridades municipales que implantaron dicho sistema, hay otros dos actores sociales muy importantes: los ciudadanos de a pie (peatones) y los automovilistas.
De esos tres actores básicos ¿a quienes se consultó para hacer la nota? Solo a uno: a la autoridad municipal ¿Y los ciudadanos, los beneficiarios o perjudicados por la medida? Ni por asomo aparece por allí la voz de alguno de ellos. Y conste que estamos hablando de un medio que se define como “público” que, se supone, por principio, debe dar la voz sobre todo a la ciudadanía.
Pero hay otro hecho que llama la atención. Tituló de manera casi idéntica a como lo hizo la Agencia Pública de Noticias de Quito (creada por el Municipio Capitalino), publicada el día anterior, que dice: Zona azul ordena el espacio público del centro norte de la ciudad, de la cual, además, dos párrafos son exactamente guales. ¿Son solo coincidencias?
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