|
La selección de palabras tiene fines persuasivos, nos recuerda el viejo Aristóteles, por lo que el uso de uno u otro término tiene su intencionalidad. Esta es una verdad que de tan solo vivirla a diario en los medios casi pasa desapercibida.
El pasado 19 de octubre, dos diarios quiteños informaron sobre los resultados del primer año de operaciones del Banco del Afiliado (Biess). ¿Cómo lo hicieron? La Hora tituló: “Tras un año de vida, el BIESS concentra crédito hipotecario”. El Comercio dijo: “Créditos del Biess dinamizaron la economía nacional en un año” (los subrayados son míos).
¿Hubo concentración del crédito o hubo dinamización de la economía? Son dos perspectivas muy distintas de ver la realidad. La primera tiene un enfoque evidentemente negativo, por toda la carga que connota la palabra concentración. Mientras que dinamización tiene una connotación positiva.
¿Cuál de los dos términos se acerca más a la verdad? No creo que haya que hilar muy fino para contestarnos esta pregunta, pues el propio diario La Hora nos da la pauta, cuando en el primer párrafo de la nota escribe: “En un año de existencia, el Banco del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (BIESS), se volvió líder en entrega de créditos hipotecarios”.
O sea, el Biess ha sido un líder y no un concentrador, ¿verdad? ¿Por qué, entonces, La Hora tituló con un sentido y en el contenido le da otro sentido? Hay que ponerse de acuerdo. Para evitar confusiones -maliciosas o no-, lo mejor es utilizar si no las mismas palabras, sí sinónimos precisos. ¿Un título más exacto no habría sido, entonces, “Tras un año de vida, el BIESS lidera créditos hipotecarios”?
Es que, al parecer, el uso de una palabra que refleje con mayor exactitud la realidad, está atravesado por intereses ideológicos. Peor todavía si es en el titular. Es decir, si el uso de una palabra significa reconocer lo que está haciendo bien un Gobierno con el cual yo no estoy de acuerdo, es preferible seleccionar otra muy distinta, aunque no sea la verdadera. ¿Esta será la lógica de La Hora?
Creo que cabe insistir en la necesidad de identificar con claridad la razón de ser del periodismo escrito: el público lector. Es lo que hizo El Comercio. Y no es que se dedicó a echar flores al Biess. En lo absoluto. Lo que hizo fue basarse en los datos fríos para llegar a aquella afirmación de su titular (el Biess como dinamizador de la economía). Pero, siguiendo lo que dicta el manual básico del periodismo, no se quedó solo con el punto de vista oficial -pues habría estado peligrosamente al filo de la propaganda y no de la información-. Para completar su nota, acudió a los criterios de las inmobiliarias y al de un analista -lejano al Gobierno-, quienes reconocieron la labor del Biess. Y también se acercaron donde un abogado de una firma constructora y al titular de la Cámara de la Construcción, quienes, sin dejar de reconocer lo hecho por el Banco del Afiliado, dejaron en claro que faltan algunos “ajustes” que realizar. O sea, en la nota confluyeron los más diversos actores sociales inmersos en el tema. ¿No es eso honestidad intelectual por parte del medio? Lo único que extrañé es que no se dé espacio a la palabra del afiliado que se ha beneficiado con los más de mil 546 millones de dólares entregados en préstamos entre octubre del 2010 y el mismo mes de este año.
Vienen bien las palabras del periodista argentino Hernán Vaca Narvaja: “Superada hace mucho tiempo la discusión bizantina sobre si es posible la objetividad en el periodismo (…) el desafío se centra en la necesidad de asumir una subjetividad asentada en la honestidad intelectual”. Y no creo que sea mucho pedir. ¿O sí?
Trackback(0)
 |