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Lo hemos venido sosteniendo: la influencia es una práctica cotidiana inherente al ser humano. Por eso mismo, esta es una de las funciones propias de los medios que no son ningunos inocentes instrumentos de entretenimiento o información como algunas veces quieren aparecer. Pero de allí a intentar influir a la fuerza, exagerando o mintiendo, hay una gran diferencia.
El martes 25 de octubre, diario La Hora tituló en primera página “Más impuestos van a debate”, y escribió en el sumario “El tributo del 5% a la salida de divisas perjudicará a todos los ciudadanos: analistas”.
Es en esta última frase donde radica ese afán -malicioso o no, no podemos saberlo-, de alterar -intencionalmente, al parecer sí- la realidad en torno al tema tratado, con el fin de darle más fuerza y credibilidad a lo narrado.
En el citado sumario queda claro que quienes sostienen que el impuesto a la salida de divisas son analistas (varios, por eso está en plural), obviamente consultados por el medio. ¿Es esto cierto? No lo es. Veamos por qué.
Este avance, por ser tal, se compone solo de dos párrafos. En el primero se da a conocer que el Ejecutivo remitió a la Asamblea la Ley Tributaria. En el segundo se informa que el Comité Empresarial Ecuatoriano (CEE) rechazó las medidas (se supone todos los impuestos que constan en dicha Ley), pues afectarán, dice, a los sectores productivos y a las clases media y baja.
1. ¿De dónde salió el título? Al menos de esta nota, no.
2. ¿De dónde salió el sumario? Tampoco de esta nota
¿Entonces? El medio podrá argüir que título y sumario salieron de la nota ampliada que consta en la página B1, a donde nos remite este avance. Sería bueno conocer el manual de estilo del periódico para ver si allí se sostiene que eso es periodístico. La duda la planteo porque, de ser así, el lector tendría que ir a la página B1 para entender el título de la portada. ¿Es eso justo para el lector? No lo creo. Con el agravante de que en la página B1 se va a encontrar con una nota completa e independiente, que tiene su propia estructura: título, sumario y desarrollo, por lo que se supone no depende de la nota de la portada. Y en la cual, por si acaso, tampoco habla ningún analista.
Pero el problema ni siquiera radica allí, sino en la atribución de fuentes que se hace en el sumario. Por malicia o ligereza, el medio dice que varios analistas sostienen que el tributo a la salida de divisas perjudicará a todos los ciudadanos. Y en el contenido no hay ni un solo analista, peor aún varios analistas, que digan aquello. La única fuente referencial que existe es la del CEE, pero no habla del impuesto a la salida de divisas, sino de todos los impuestos. Incluso si esta fuese asumida como la fuente, sería una sola y no varias, como dice el sumario. La nota no se sostiene por ningún lado. ¿Esa fuente creada es “un as bajo la manga” del medio?
Entre el pasado 24 y 26 de octubre (justo cuando se publicó esta nota), en Asunción, Paraguay, se realizó el XVII Foro Eurolatinoamericano de Comunicación, organizado, entre otros, por la Asociación de Periodistas Europeos (APE) y la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano que dirige Gabriel García Márquez.
En esa oportunidad, Mabel Rehnfeldt (Paraguay), editora de Abc Digital, habló de un tema que cabe traerlo a colación: los medios, dijo, tienen un futuro híbrido y la clave del éxito está en la credibilidad, en la ética. “La clave del futuro (del periodismo) es la ética del presente”, remarcó. En efecto, en periodismo, la ética es todo. Comencemos a aplicarla desde ahora mismo, pues, de lo contrario, el futuro nos puede pasar factura (JVC).
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