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Cóctel o coctel: bebida compuesta por una mezcla de licores a la que se añaden por lo común otros ingredientes. Mezcla de cosas diversas. Estas son, entre otras, las principales acepciones que da la Real Academia Española de la lengua sobre la palabra cóctel.
La versión en línea del diario El Comercio de este viernes 28 de octubre, titula de la siguiente manera una información sobre la muerte en un accidente del motociclista italiano Marco Simoncelli: “La muerte de Simoncelli, resultado de un ‘cóctel’ mortal según Webber”.
El título llama la atención por aquello de “cóctel mortal”. Y no solo a los aficionados a este deporte, sino a un público más amplio, pues interesa saber a qué tipo de cóctel se refiere.
Los dos primeros párrafos hablan sobre este “cóctel mortal”, pero solo de manera referencial, sin decir de qué se trataba exactamente. Y de allí en adelante, absolutamente nada sobre el tema. Se dedican a hablar sobre el piloto australiano de Fórmula 1, Mark Webber, olvidándose por completo del tema del titular.
Al lector le dejaron enjabonado. Por eso, los ocho comentarios a esta noticia, recibidos en la página web del diario, apuntan todos a pedir más respeto al lector, a que se le dé la información que prometen en el titular, en definitiva, a que no se le engañe. La pérdida de credibilidad del medio está latente en ellos. Pero el asunto va más allá: muchos de los comentarios vinculan este manejo noticioso con la mediocridad de la que han sido acusados ciertos medios por parte del Gobierno. Es decir, el propio medio dio pie para que el tema entre al campo político y no se quede solo en el mediático.
Cabe aclarar, sin embargo, que la nota no es producida por elcomercio.com, sino por la agencia de noticias francesa AFP (según se lee en dicha nota). Entonces ¿la responsabilidad hay que echarla a esta agencia? Tampoco. Aquí hay corresponsabilidad entre la agencia y el diario. Si la primera no hizo profesionalmente su trabajo, el medio tiene la obligación de remediarlo, antes de subirlo a su página web. Una vez que está allí, se convirtió automáticamente en responsabilidad del medio. Eso explica las reacciones incluso virulentas de algunos de los comentaristas. La opción era simple: cambiar de título (y rehacer parte del contenido). Solo que, en ese caso, ya no habría sido un título “vendedor”. ¿Por eso el medio optó por mantener este titular?
Sea lo que fuere, la credibilidad del medio -no de la agencia- quedó menguada. Y no solo de elcomercio.com, sino, por extensión, de la empresa diario El Comercio. Así que, a ponerle más ojo a la versión on line del medio. Hace no mucho tiempo publicamos otro análisis que era ya una alerta (ver Caja de resonancia del chisme y el insulto). Como dice uno de los comentaristas de la nota analizada: “Las versiones en línea de los diarios ya no son de segunda categoría” (JVC).
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