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Cuando leí esta nota, el corazón se me llenó de orgullo patrio: ya no somos reconocidos en el extranjero solo por haber clasificado a dos mundiales de fútbol, sino también por que somos un referente de una educación de calidad. Es que saber que los estudiantes de Chile, que están dando al mundo entero un ejemplo de lucha por una educación gratuita y de calidad, quieran conseguir “los cambios que ha dado la educación ecuatoriana”, es para sentirnos en el paraíso académico.
El causante de que me haya henchido de orgullo y amor propio era el periódico oficial elciudadano.gob.ec, el cual, en su versión on line del 3 de noviembre pasado, tituló así: Estudiantes chilenos luchan por conseguir en su país cambios que ha dado la educación ecuatoriana.
Para que mi orgullo tenga aún más asidero y poder gritar esta noticia a los cuatro vientos, me apresuré a leer el texto y tener detalles de tan fenomenal acontecimiento. Pues parto de que los medios de comunicación tienen un pacto no suscrito con el lector, según el cual, el medio, por principio, se compromete a no mentirle al lector, y este, a su vez, a creerle lo que dice.
Resulta que la nota periodística es una entrevista al estudiante chileno Cristóbal Lagos. La introducción me sigue entusiasmando, pues dice que el estudiante chileno, “aspira que el ‘corazón del modelo ecuatoriano’ pueda ser replicado en su país”.
Y, ahora sí, a leer toda la entrevista. Primera pregunta y nada sobre el modelo ecuatoriano. Segunda pregunta y nada. Tercera, cuarta, octava, novena y nada. Todo es solo sobre el movimiento estudiantil chileno y sus reivindicaciones. Hasta que por fin, en la décima (y penúltima pregunta) se le inquiere sobre lo que conoce del modelo educativo ecuatoriano, a lo que el entrevistado responde que el tema de la gratuidad es un gran avance. Y en la undécima y última pregunta se le consulta: “¿Qué tomarían del modelo ecuatoriano?”, a lo que el joven estudiante contesta: “El corazón del modelo ecuatoriano dice que la educación es un derecho y que el Estado lo asegura por medio de un sistema gratuito y público, esa es la lucha que engloba todo. El cómo se aplica en cada país se tiene que hacer de manera distinta, porque son distintas realidades”.
Bien dicen que la alegría del pobre dura poco. ¿Dónde dice el estudiante chileno que ellos están luchando por aplicar los cambios que hemos dado en la educación ecuatoriana? ¿A qué cambios se refiere el titular? La respuesta del estudiante chileno nada tiene que ver con el título y con la introducción a la nota. Ahora, el corazón ya no está henchido de amor sino que el hígado está desbordando de bilis porque nos mintieron impunemente. Un medio oficial está obligado a difundir las bondades del régimen de turno, es cierto, pero no está conminado a mentir. Pero, ojo, que el público no es fácil de engañar. Por eso, tiene un sabio refrán: “más pronto cae el mentiroso que el ladrón”.
Pero, bueno, en nuestros corazones todavía seguirán viviendo por mucho tiempo más Jefferson Pérez, Alberto Spencer y el Tin Delgado.
Gracias a Patricio Velásquez, estudiante de la FACSO y asiduo lector de Mediaciones, por haber detectado este caso (JVC).
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