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Por José Villamarín Carrascal
Docente de la Facso-Quito
El pasado 17 de mayo, el periódico gubernamental El Ciudadano publicó un artículo con ropaje de noticia, que lo tituló Prensa vuelve a tergiversar declaraciones del Presidente.
El mismo título denuncia la intencionalidad subyacente en el texto: atacar a los medios privados y defender al Presidente. Y no es que a este medio no le corresponda defender al Ejecutivo -a fin de cuentas, es un medio gubernamental y su función es defender la gestión del Gobierno, así como los medios privados defienden otro tipo de intereses-. Lo que sí no le está permitido es utilizar un género de opinión para disfrazarlo de información y, por lo tanto, hacer creer que lo que allí se dice es la verdad.
Pruebas al cántaro. El adecuado y escrupuloso manejo de las fuentes es uno de los fundamentos del periodismo. La recomendación -elevada casi a nivel de regla- es que si hay un juicio de valor o se trata de una afirmación delicada y sensible, es necesario citar la fuente. Y en esta nota hay las dos cosas.
Comencemos por el título. Ahí hay dos afirmaciones muy sensibles: una, que la prensa (obviamente, la privada) tergiversó declaraciones del Presidente de la República y, dos, que no es la primera vez que lo hace, sino que lo ha hecho antes y hoy vuelve a hacerlo.
¿Cuál es el problema? En este titular, en realidad, hay dos problemas. Primero, que al ser dos afirmaciones muy delicadas -verídicas o no, eso no entra en discusión en este análisis-, era necesario citar al autor de esas declaraciones. No hacerlo era elevar al rango de verdad una afirmación que, al menos, es discutible.
Segundo: se lo presenta como el título de una noticia, cuando en realidad califica para título de un artículo de opinión.
Veamos ahora qué sucede con el contenido. El primero y último párrafo del texto, más que noticia, parece un alegato a favor del Primer Mandatario-. Leamos ese primer párrafo: “Pese a que se publicó una nota descontextualizada en varios medios de comunicación digitales, en la que se afirmó que el Mandatario Rafael Correa haría “alianzas con la derecha para su reelección"; lo que el Presidente de la República aseveró fue que está dispuesto a llegar a acuerdos en función del país”.
El alegato no termina ahí. Luego de cuatro párrafos donde se exponen las pruebas de que el presidente Correa no dijo lo que los medios dicen que dijo, concluye con un nueva defensa, con opinión de por medio: “Así finalizó la entrevista en radio San Miguel, quedando claro que en ningún momento el Jefe de Estado afirmó que estaría dispuesto a aliarse con la tendencia de derecha para encarar las elecciones venideras en caso de que así lo decida”.
¿Noticia o alegato? El entorno pre electoral nos lleva también a otra pregunta: quien escribió esto ¿es periodista o jefe de campaña del Primer Mandatario? La interrogante es válida pues está claramente más cerca de lo segundo. Y eso, por supuesto, no es hacer periodismo con ética.
La solución, para este tipo de casos -que se presentan tanto en medios privados como públicos o gubernamentales- es simple: si quiere defender a algo o a alguien, escriba un artículo de opinión, está en su derecho, pero no quiera engañar diciendo que es una noticia -por la supuesta aureola de objetividad de la que se adorna-, pues incurre en una forma de manipulación flagrante.
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