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Varios medios y periodistas, a través de diversas estrategias editoriales, han desarrollado campañas para desprestigiar, minimizar o satanizar diferentes proyectos de ley que han sido iniciativas del ejecutivo o del partido del gobierno en la Asamblea Nacional. Quizá los dos ejemplos más conspicuos sean la Ley de Educación Superior, ya vigente, o la de comunicación, todavía en discusión.
Han sido estrategias editoriales alejadas del periodismo y muy cercanas a la actoría política de oposición y que con frecuencia utilizan recursos retóricos como el sobredimensionamiento, la minimización, la distorsión o mentira crasa, el silenciamiento o la satanización (“Ley mordaza”, por ejemplo), etc.
Cotidianamente encontramos ejemplos de estos recursos. Este titular de El Comercio “El docente universitario ya no podrá trabajar a medio tiempo (20/10/10, p. 17) ¿es parte de esa estrategia o es el resultado de un error involuntario en la sala de redacción? Que el lector juzgue a partir de los siguientes elementos objetivos constantes en la Ley de Educación Superior y en la noticia correspondiente que el propio diario ofrece.
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“El docente universitario ya no podrá trabajar a medio tiempo” afirma el titular de esta nota seguido inmediatamente de un sumario que sentencia: “La nueva ley determina que los docentes deben cumplir 80 horas semanales (sic). Esto modificará el trabajo de los catedráticos que laboraban a medio tiempo.”
Primera exageración: 80 horas semanales sólo en un régimen feudal o esclavista; en el nuestro, como la misma nota lo señala en el texto, es de 40 horas semanales equivalente al “tiempo completo”.
Segunda exageración: el titular absolutiza un hecho que afecta a una parte de los docentes pues, como lo que afirma el primer párrafo de la nota: “La nueva Ley de Educación Superior dispone que el 60% de los profesores de las universidades deben trabajar a tiempo completo”. Lo cual significa, en otras palabras y es solo cuestión de aritmética elemental, que el 40% de los docentes podrá trabajar bajo otra modalidad: medio tiempo, tiempo parcial o como profesor horario. El titular miente con respecto a una realidad (que además es altamente positiva para la calidad de la educación superior) que buena parte del docente universitario vivirá con la nueva ley ¿Error o afán de satanizar esta ley? Que el lector saque sus propias conclusiones. (FChM)
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