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15 párrafos redactados, seis fuentes consultadas y un generoso recuento de los atributos y logros del fenecido ex presidente argentino Néstor Kirchner forman parte de la nota publicada por diario El Comercio (29/10/10), titulada “Dudas sobre el liderazgo de Cristina Fénández”.

Vamos despacio, que creo que ya me perdí. ¿Hubo un generoso recuento de los atributos de Néstor Kirchner y el título de la nota es que hay dudas sobre el liderzazo de su esposa, Cristina Fernández? Sí, así es. Santiago Estrella Garcés, corresponsal de El Comercio en Buenos Aires, escribe este análisis mezclado con crónica, donde, en efecto, a partir de las seis fuentes consultadas, se dedica a resaltar los logros alcanzados por el líder peronista, matizadas con un par de opiniones donde de alguna manera se trata de equilibrar la nota, cuestionando en algo el accionar del expresidente.
Solo para evidenciar lo dicho, leamos este texto del periodista: “Néstor Kirchner dejó de existir como uno de los grandes líderes que conoció el país. A tal punto que no son pocos los que dudan que, después de Juan Domingo Perón y Evita, es el mejor político que ha dado el país”.
Como parte del análisis, algo tangencialmente, se hacen un par de referencias breves a los inconvenientes que tendría la presidenta Cristina de Kirchner tras la muerte de su esposo, sobre todo en el manejo del partido peronista, en lo que se supone Néstor era todo un experto. Estas referencias se hacen exactamente en los últimos párrafos de la nota.
La pregunta obvia es: ¿por qué el título resalta un tema tratado tangencialmente y no se remite a lo más relevante de la nota? En una sala de redacción es perfectamente bien conocida la función del titular de destacar lo sustancial de la noticia y no lo secundario. ¿O acaso había un interés ideológico de mostrar al actual gobierno argentino como débil? Pero, de ser así, habría un sesgo ideológico en el medio. ¿Y quién dijo que el periodismo es inocente?
Y hay dos preguntas más. Si aquella era la intención, ¿a quién beneficiaba o perjudicaba hacer aparecer como débil al actual gobierno argentino? Ahí se puede hilar muy fino. De hecho, la mente nos lleva a los “gobiernos amigos” de Bolivia, Venezuela, Ecuador.
Y la otra pregunta, nada inocente, por cierto: ¿dónde se tituló la nota: en Buenos Aires o en Quito? Yo tengo mi propuesta. ¿Y usted, estimado lector?
Gracias a Rafaela Hermida, del taller de Lectura crítica de medios de la FACSO, que detectó este caso (JVC).
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