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El director y productor del filme documental Crudo, Joe Berlinger, ha sido enjuiciado por Chevron-Texaco, y el juez que lleva la causa en EE.UU. ha pedido que Berlinger entregue al tribunal las más de 600 horas grabadas en la Amazonia ecuatoriana. El realizador ha recibido el apoyo de infinidad de artistas, personas y organizaciones, entre ellas Michael Moore, Ric Burns, Bill Moyers, Trudie Styler, quienes se adhieren a las “preocupantes secuelas” para periodistas y denunciantes independientes.
Nueva York - (20 de Mayo, 2010) El intento de Chevron de utilizar un tribunal federal de los EE.UU. para obligar al célebre documentalista Joe Berlinger a entregar más de 600 horas de video del desastre medioambientales en Ecuador, se ha encontrado con una oleada de apoyos y de críticas, mientras se acerca la decisión del tribunal de apelación, anotó Juan Pablo Sáez, abogado de los demandantes.
El día 19 de mayo se llevó a cabo una audiencia ante el juez Lewis Kaplan, en la que se solicita que las maniobras judiciales iniciadas por Chevron sean suspendidas hasta que un tribunal de apelaciones pueda examinar la cuestión.
Este lunes, los ecuatorianos que demandan a Chevron por haber vertido deliberadamente miles de millones de galones de desechos tóxicos en la Selva Amazónica, apelaron la decisión del juez Kaplan que ordenó que Berlinger entregue todo su material a Chevron. Berlinger filmó el material para un documental que relata el juicio y que ha ganado varios premios y se convirtió en una de las películas más aclamadas del 2009.
Los abogados de Berlinger, quienes han prometido luchar contra Chevron, presentaron su apelación la semana pasada. Berlinger está respaldado por la Asociación Internacional de Documentales, Conglomerado de Cineastas, que incluye a 20 ganadores del Oscar, quienes emitieron una carta de apoyo la semana pasada.
"Seamos claros acerca del importante asunto que está en juego: Chevron está tratando de avasallar las libertades de expresión y de prensa de un reconocido cineasta, como parte de una campaña para evadir la responsabilidad de un desastre ambiental que ha devastado las vidas de miles de personas en la Amazonía ecuatoriana ", dijo Ilann Maazel, abogado que representa a las comunidades indígenas que demandan a la gigante petrolera.
La decisión del juez Kaplan es vista por muchos como un golpe a la capacidad de documentalistas y periodistas en general de proteger sus fuentes y mantener un papel de vigilancia en la sociedad. En entrevistas, los cineastas Michael Moore (Fahrenheit 9/11, Bowling for Columbine, Roger & Me) y Ric Burns (Andy Warhol, New York) condenaron la decisión de Kaplan.
La artimaña de Chevron - y el amplio espaldarazo que ésta recibió del juez Kaplan - han creado una base de apoyo para Berlinger. Entre aquellos que cuestionan a la transnacional petrolera se encuentran:
El periodista Bill Moyers quien, en su columna del periódico en línea “The Huffington Post”, afirmó que las acciones de Chevron ponen en peligro "la integridad de todo el proceso del periodismo..." Moyers dijo también que el caso ofrece un claro argumento para la creación de una ley federal de protección de los derechos de los periodistas. Su columna puede ser leída en: http://www.huffingtonpost.com/bill-moyers/chevrons-crude-attempt-to_b_576595.html.
Trudie Styler, productora de películas que co-fundó la ONG “Rainforest Foundation” junto con su marido, el músico Sting, dijo a Katie Couric de CBS News que la demanda de Chevron es "increible", añadiendo que la gigante petrolera había creado un "infierno" para el pueblo del Ecuador. Su entrevista se puede ver en http://www.cbsnews.com/video/watch/?id=6481132n.
El famoso documentalista Michael Moore, citado en The New York Times, dijo: "El efecto negativo de esto es que... el próximo denunciante corporativo, va a tener graves dudas antes de mostrarme sus documentos si esa información tendrá que hacerse pública a la corporación para quien trabaja".
Ric Burns calificó a la decisión del juez Kaplan como "demente" y dijo que podría dar un “golpe mortal" a la forma en que se hacen documentales.
"Me estremezco al pensar que todo eso sería entregado... no porque algún secreto vaya a ser revelado, sino por el golpe mortal asestado a la confianza cultivada por un cineasta, profundamente, sobre un largo período de tiempo", dijo Burns
Las grabaciones de Berlinger documentan tres de los diecisiete años de batalla legal entre los pueblos indígenas y la petrolera sobre la contaminación masiva de petróleo en la Selva Amazónica de Ecuador. Este proceso es considerado el juicio ambiental más grande del mundo.
El caso fue trasladado de la corte federal de los EE.UU. al Ecuador, a petición de Chevron, pero ahora, al mostrar las pruebas la culpabilidad de Chevron, la compañía está tratando de usar el material de Berlinger para buscar demostrar parcialización en el juicio, dijo Maazel.
"La verdadera intención de Chevron es utilizar a los tribunales para intimidar a periodistas como Berlinger, que tienen el coraje para apuntar su cámara contra Chevron, y exponer las violaciones de derechos humanos de la empresa", dijo Maazel.
Crudo fue nombrado uno de los mejores documentales del año 2009 por el “National Board of Review” y fue merecedor de palmarés en 27 festivales de cine, además de ser parte de la selección oficial del festival de cine independiente de Sundance. Las credenciales de Berlinger incluyen películas de la talla de Some Kind of Monster, Paradise Lost, y Brother's Keeper.
Berlinger había alegado ante el juez Kaplan que su trabajo se encuentra protegido por el “privilegio de periodista”, que protege a los periodistas, y evita que sean obligados a revelar sus fuentes y materiales confidenciales.
Los demandantes del juicio en Ecuador sostuvieron en acciones judiciales independientes que el pedido de Chevron de exhibir el material no tiene un enfoque claro, y ha sido diseñado con la esperanza de encontrar evidencia de algo que no existe. Afirmaron asimismo que esta nueva artimaña de la petrolera ha sido diseñada para silenciar a cineastas como Joe Berlinger, cuyo trabajo - aunque es imparcial - ha ayudado a exponer la mala conducta de Chevron. "
Chevron ha admitido en el juicio que, entre 1964 y 1990, su subsidiaria Texaco deliberadamente descargó miles de millones de galones de aguas residuales tóxicas directamente en arroyos y ríos del Ecuador, cuando era la operadora exclusiva de una gran concesión petrolera en las provincias de Orellana y Sucumbíos. La evidencia indica que las tasas de cáncer y otras enfermedades relacionadas con el petróleo en el área donde operaba Texaco son desmesuradamente altas.
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