Noticias censuradas

El Proyecto Censurado de la Universidad de Sonoma State, California, rescata las historias periodísticas más relevantes pero más ocultadas por los grandes medios corporativos transnacionales cada año. En esta sección ofrecemos los textos correspondientes de este proyecto.

Las 25 Noticias Más Censuradas 2010/2011 (CASTELLANO) NUEVO

The Top Censored Stories From 2009-2010. (INGLÉS) 

Las 25 historias censuradas durante 2009-2010 (CASTELLANO) 

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Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina
De medios? y medios
Reproducimos el artículo de Omar Ospina García, publicado el 28 de febrero de 2010 en Diario Hoy, por su pertinencia y actualidad.
En los Estados Unidos, la prensa se alineó a favor de G. W. Bush en su absurda invasión a Iraq. 
Por Omar Ospina García
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Postulaba esta semana Felipe Burbano, en su columna del martes en este diario (El Telégrafo y lo público), la inutilidad de la existencia de medios públicos cuando existe una prensa privada que se encarga de informar. Argüía que en ambos casos el reto es igual: "rigurosidad, precisión, contrastación, confiabilidad". Y se preguntaba: "¿por qué puede hacerlo mejor un medio público que uno privado?", para terminar cuestionando la existencia, en este caso, de El Telégrafo, inquiriendo: "¿Cuál es la ventaja de tenerlo circulando?".

Creo que esa apreciación nace de un supuesto falso e ingenuo: que los medios de comunicación privados son perfectos. Aunque se reconozca que existen "periódicos privados muy malos, tendenciosos, manipulados, amarillistas", tal reconocimiento se limita a esos defectos que, por evidentes cuando se presentan, son reconocibles por cualquier lector más o menos avisado. Pero hay defectos y limitaciones más sutiles e igualmente perversas. Ejemplos de que la prensa privada puede incurrir en actos reñidos con la independencia, objetividad e imparcialidad son visibles entre nosotros y en Colombia, por mencionar dos ejemplos cercanos. 

Aquí tenemos una prensa alineada contra el Gobierno casi en su totalidad, y eso no es labor del periodismo sino de la oposición política. Al contrario, en el vecino país la prensa, en su mayoría, es ciegamente favorable al Gobierno, aunque algunos medios y periodistas traten de tomar distancias de la campaña reeleccionista de Uribe. Campaña que no ha sido aquí objeto de crítica, como sí lo han sido otras reelecciones menos gratas a nuestro periodismo. 

En los Estados Unidos, en donde existe la mejor prensa del mundo, según la opinión general, la prensa se alineó a favor de G. W. Bush en su absurda invasión a Iraq, y en la política de terror que ese Gobierno le impuso al planeta después del 11 de septiembre. En ambos casos ese periodismo, ejemplar por muchos motivos, fue manipulado por el Gobierno y desinformó a la nación y al mundo sobre los verdaderos motivos de esa guerra y sobre los excesos de esa política de terror. Para no recordar el macartismo y la cacería de brujas de esos años tenebrosos.

Los medios privados enfrentan presiones económicas, ideológicas, políticas, sociales y familiares difícilmente soslayables que mediatizan la información. Y los medios públicos enfrentan presiones del Gobierno de turno. Pero si ante aquella situación los medios privados disponen de estatutos éticos, y el periodista tiene a su alcance una deontología que le sirve de escudo si ejerce la profesión con ética y responsabilidad, de igual manera los medios públicos y sus periodistas tienen iguales defensas contra cualquier abuso del poder.

Coletilla: la preocupación de que la prensa pública tiene un costo que sale de las arcas del Estado me parece bastante mercantilista. Un medio público no es ni puede ser una empresa comercial. Su labor es informar, no hacer negocios que son, justamente, causa y razón de que se ejerzan presiones económicas sobre un medio o se mediatice la información. No todo tiene que ser negocio en la vida aunque la cultura capitalista así lo quiera imponer. Informar es un deber del Estado y un derecho ciudadano. Y esa información no debe estar desfigurada por las presiones políticas de un Gobierno ni por las deformaciones que imponen los negocios y el afán de lucro que los caracteriza.
 
Lea el artículo en la plataforma de Diario HOY. 
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