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Partamos de una premisa básica: los medios no son un espejo de la realidad ni una ventana para mirar al mundo. Los medios dan versiones sobre la realidad, construyen una “realidad mediática” muchas veces cercana y otras veces lejana de la “realidad real”. Así, si el periodismo es de alta calidad y ético será porque ofrece versiones contrastadas, verificadas, balanceadas, “objetivas”. En el otro extremo está ese “periodismo” que ofrece versiones distorsionadas, exageradas, parcializadas, desbalanceadas, en el que la propaganda se difunde a nombre de información periodística. Que lo que ofrecen los medios son versiones se puede evidenciar al comparar las informaciones que sobre un mismo hecho dan diferentes medios, lo que permite además destacar algunos sesgos o intencionalidades extraperiodísticas. Veamos, a manera de ejemplo, la cobertura que algunos diarios dieron a la concentración organizada por Carlos Vera, en Quito, el 26 de noviembre de 2009, y que fue publicada al día siguiente. El Comercio tituló “El Arbolito se copó de manifestantes” (p. 5). Usa ese verbo a pesar de que en el texto de la noticia habla de “cientos” y precisa, desvirtuando lo aseverado en el titular, que “el sector sur se llenó”, se refiere al parque de El Arbolito. El Expreso tituló “El Arbolito se llenó de gente que rechaza la ley” (p. 3). Y en el texto, sin precisar cifras, habla de que fue un “evento masivo” que “llenó” el parque, ya no solo el “sector sur”, como en la versión anterior. El Universo publica una foto con el siguiente pie: “La concentración convocada por Carlos Vera congregó ayer a un centenar de quiteños que llegaron al parque El Arbolito (centro norte) con camisetas negras”. Y en una nota adjunta sobre la Ley de Comunicación dedica 4 párrafos a esta concentración y ahí habla de cientos de ciudadanos. Entre cien y cientos hay centenares de diferencias. La Hora en su portada titula “Rechazo a la ley mordaza” y en ella habla de miles, en páginas interiores afirma que fueron 4.000. El Diario Hoy, en portada: “Quito: miles de voces contra la ley mordaza”, es una nota de casi ½ página, con foto. En la página 3 el titular es “Multitudinaria protesta por mordaza”, es una nota de 3/4 de página en la que reitera lo de multitudinaria y habla de miles. En un recuadro cita a Ximena Villarroel, coordinadora de la manifestación, quien habla de 5.000 manifestantes. En total este diario dedicó algo más de 1 página y 4 fotos al tema. A diferencia de la edición del día anterior, en la que sí dio información (1/4 de página) sobre la manifestación organizada por Vera en Guayaquil, con respecto a la de Quito El Telégrafo no dio ninguna información. Silencio significativo. Como se puede apreciar, las versiones son completamente diferentes. Por un lado, El Universo habla de un “centenar” y luego de “cientos”. En el otro extremo, la Hora que habla de “miles” y el Hoy que califica de “multitudinaria protesta” y también habla “miles” de manifestantes. En estos dos últimos casos hay el agravante de que se editorializa la noticia con el calificativo de “mordaza” a la Ley de Comunicación que se discute en la Asamblea. Como se ve, aunque la “realidad real” es una, la realidad mediática es múltiple, depende del cristal con que se mira y de la intencionalidad editorial. El sobredimensionamiento de la información suele ser una de las estrategias retóricas del discurso de la prensa cuando esta no responde fielmente a parámetros éticos. Aun en el caso de que esta manifestación haya reunido a 5.000 personas, como lo señala una de sus organizadoras y es lógico que exagere para agrandar el “éxito” de la concentración, “objetivamente” no es suficiente para que se pueda calificar de “multitudinaria”, a no ser que se quiera exagerar la dimensión política de un hecho y la de un personaje en una posición determinada.
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