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¿Se acuerdan del Everguito Coito Ponce Saldarriaga, Cemento Rocafuerte Preciado, Autoridad Portuaria Centeno o Semen de los Dioses Bazurto Quesada? Por no hablar de Puente Vacacional Andrade, Calcomanía Aeropajita Cedeño, Burger King Herrera, Ali Babá Cárdenas, Cien Pies Pinares.
Francamente -disculparán no más mi ignorancia-, yo pensé que un tal señor Lapsus Calami –habría sido un digno nombre de la saga de los Neuresdín, Afrodita o Perfecta Circuncisión manabitas- llevó a juicio a un tal señor Vallejo. Es que como en el sumario que le sigue al título no hay ninguna explicación sobre el tal “Lapsus calami”, me atreví a creer que era así. Lo único que no me cuadraba era que el “apellido” estaba en minúsculas.
Entonces fui a la página 10, a donde nos remite este avance de portada, y me encontré con que el tal “lapsus calami” no se trataba de ninguna persona, sino que -disculparán no más la ignorancia- era un término judicial, un error, que consiste en… bueno, en realidad no sé en qué consiste porque en ninguna parte de la nota lo dice –pese a que tiene 14 párrafos de extensión-. Pero, al menos, tiene la virtud de estar entre comillas, lo que sugiere que es una expresión técnica, en este caso jurídica, según se desprende del contexto, lo que no sucede con el título y avance de portada. Y eso es suficiente para no caer en el error que al menos a mí -disculparán no más la ignorancia- me sucedió.
Lo bueno de todo esto fue que me reí de buena gana recordando esos nombres surrealistas de nuestros queridos compatriotas. Qué importa si sigo sin saber qué mismo es el “lapsus calami”, con tal que sepa que Adolfo Hitler Flores de Valgas Álava es un juez manabita cuyo hermano lleva por nombre Querido Ecuador (JVC).
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