|
La Facultad de Comunicación Social (FACSO) de la Universidad Central del Ecuador, en Quito, espera operar una frecuencia en AM para septiembre. Luego de casi tres décadas de trámites y espera, el Conartel le concedió una frecuencia de las dos que había solicitado. En entrevista con Fernando López, decano de la FACSO, conocemos del carácter que tendrá este medio de comunicación. por
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
Luego de casi tres décadas de solicitar la concesión de dos frecuencias radiales, una en AM (amplitud modulada) y otra en FM (frecuencia modulada), la Universidad Central del Ecuador, UCE, logró la autorización para implementar una radioemisora. El año anterior, el Consejo Nacional de Radiodifusión y Televisión, Conartel, informó a la institución de educación superior sobre su decisión de aprobar una frecuencia en AM que, según lo previsto, permitirá emisiones de prueba desde octubre próximo. En diálogo con Mediaciones, Fernando López, decano de la Facultad de Comunicación Social, que estará al frente de la administración de la radio de la Universidad Central del Ecuador (UCE), analiza el proceso de obtención de la frecuencia y el proceso de estructuración del medio de comunicación radial desde la privatización que el espectro radioeléctrico atravesó, principalmente, en la década de los 90 y el concepto de radio pública. Para él, ni la estructura ni la administración de las radios privadas se trasladarán a la radioemisora universitaria en la cual participarán los estudiantes bajo parámetros de calidad y no de audiencia, rating o marketing. También, asegura, la normativa vigente impide la injerencia de las autoridades universitarias en la estructura y programación de ese medio.
¿Cuál fue la motivación de la UCE para pedir esas frecuencias? La necesidad de contar con medios propios de comunicación. Nuestra universidad es una institución que tiene 50.00 estudiantes, una comunidad que se extiende a más de 4.000 personas entre profesores, investigadores y administrativos; es decir, es una comunidad muy grande que requiere sus propios medios de comunicación para atender las demandas internas, que son crecientes y complejas, y para vincularse con la sociedad y cumplir el encargo social. Por esta necesidad, desde el gobierno de Jaime Roldós, iniciamos este proceso para obtener la frecuencia de radio. En los años 80 y 90, eso permaneció, prácticamente, sin resolverse. Fueron los años en los que se inició, especialmente en los 90, la más terrible corrupción y toda la cadena de atropellos en la entrega de las frecuencias del espectro radioeléctrico de Ecuador a manos privadas. Nosotros retomamos los trámites por una frecuencia radial hace unos seis o siete años; recién en el gobierno actual, hemos tenido una mayor apertura por parte del Conartel que en los gobiernos de Gutiérrez y de Palacio, quienes nos dieron largas.
¿Por qué cree que les dieron largas? No creo, estoy seguro; porque el espectro radioeléctrico estaba siendo agresivamente privatizado. Es decir, estaba siendo repartido entre empresarios privados, funcionarios del Estado y representantes de los partidos políticos que gobernaban Ecuador. Este triángulo de intereses se expresó muy claramente en el Conartel; si revisa el informe de la Comisión de Auditoría de Frecuencias, solamente el anexo 1 incluye el listado de miembros de directorio del Conartel desde 1995 a la fecha y ahí se puede ver con claridad la cantidad de miembros del directorio que eran concesionarios de frecuencias o representantes de concesionarios. Entonces, sí había esa ola privatizadora. ¿Qué interés tenían ellos por entregar frecuencias al sector público o comunitario? Ninguno. De todo el espectro radioeléctrico, solo el 12% no está en manos del sector privado del Ecuador.
¿Qué significó para la UCE no tener esa frecuencia? Los efectos han sido negativos, terriblemente negativos. Yo le explicaba que una comunidad tan grande requiere de medios de comunicación y esos medios de comunicación le permiten desarrollar procesos tanto a nivel interno, con sus públicos internos, y también una relación con la sociedad. Esta necesidad de la Universidad, además, ha sido mucho más evidente por el complejo periodo que hemos vivido como institución en los últimos 30 años: la universidad pública, en general, ha sido sometida a un proceso de acoso y de aislamiento. Hemos sido acosados por una agresiva campaña de desprestigio de todo lo público, es decir, no hay joven en el Ecuador menor de 30 años que haya nacido y no le hayan dado el biberón de que lo público es malo. Obviamente, dentro de lo público, una de las instituciones más representativas era la universidad, entonces, en esta situación de acoso también está el aislamiento. Es decir, viviendo sus propios procesos, sobreviviendo en gran medida enmarcada en esta situación de hostilidad. Cuán importante habría sido contar con un medio de comunicación en todo ese período. Aquí los medios de comunicación nos visitan cuando hay un escándalo, es decir, cuando ocurre un hecho delictivo en la calle y ya está la unidad móvil y cualquier canal. Cuando hubo una ola de asaltos en la calle Bolivia hace cuatro años, tuvimos una semana el honor de tenerle a Teleamazonas, el intensísimo honor diciendo cualquier cosa, tergiversando la información…
¿Cuándo se les oficializó la entrega de la frecuencia? Nosotros recibimos una información sobre el proceso de concesión de la frecuencia en octubre del año pasado y estamos en ese trámite. Ese proceso requiere cumplir algunos requisitos, los primeros son de un orden técnico material. Es decir, estamos en el proceso de adquisición e instalación de transmisores y de antenas; luego tendremos que cumplir con otros requisitos que nos vaya planteando la entrega de la concesión. Se nos ha dado una concesión en AM. Nosotros habíamos pedido en AM y FM, sin embargo, pensamos que esa concesión en AM puede ser transformada en el momento en que la tecnología de la radio pase al AM digital.
¿Por cuánto tiempo es esa frecuencia? No sé por cuánto tiempo esté el Conartel concediendo frecuencias. Francamente, no sé si son 5 ó 10 años.
¿Cuál es el concepto de radio del que van a partir? En eso estamos trabajando; justamente en un concepto de radio de servicio público.
Entonces, ¿van a optar por ser una radio comunitaria? Ahí hay una discusión sobre si nuestra radio tiene un carácter comunitario o público. Me inclinaría a asumirla dentro del campo del sector público, ya que la Universidad tiene un estatus jurídico de universidad pública y es parte del sector público. Si bien somos una comunidad académica, no tenemos las mismas características que otras comunidades de tipo social, cultural y hay una diferencia allí. Nosotros nos centramos en el marco de lo público y debe ser una radio de servicio público.
En lo que han avanzado, ¿en qué fase están? Estamos en la fase técnica. Tenemos los estudios técnicos que, al menos, a nosotros nos exigieron y a otras universidades no. Nosotros tuvimos que presentar incesantemente estudios técnicos para poder acceder a la concesión. Sobre la base de esos estudios técnicos, estamos en el proceso de compra y de instalación de los equipos. Luego ya tendrá que definirse el proyecto por sus contenidos comunicacionales; en eso estamos trabajando.
A partir de lo técnico, ¿se ha establecido un presupuesto? La instalación de los equipos costaría más de 100.000 dólares.
¿Ese dinero ya está disponible? Hemos hecho un esfuerzo muy grande, como administración central y como facultad, para dos fases que son importantes. La primera es la compra de los equipos que están importándose ya; la segunda es la instalación de los estudios de aire y en eso estamos todavía. Para la instalación de las antenas y los transmisores, hay que hacer una serie de adecuaciones en un terreno que tiene la universidad arriba de la avenida Occidental y eso, también requiere una cantidad de dinero. Para armar el estudio, nosotros estamos trabajando en el propio edificio en un área que tenemos reservada y ahí tendremos que instalar el estudio de aire para emitir señal. De esos 100.000 dólares, tendremos que gastar todavía alrededor de 12.000 dólares por la adecuación del tema de las antenas.
¿Hay otras personas que financian a la UCE? Esa es una excelente pregunta. Nadie más que la UCE. La Universidad no ha sido sujeto de cooperación internacional significativa durante muchísimos años, es decir, si fuésemos una universidad confesional pues nos llovería el dinero. Aquí somos nosotros mismos los que estamos financiando ese proceso.
Como universidad pública, ¿a quién le va a pertenecer la radio? A la UCE y, en esa medida, a la comunidad universitaria. Hagamos la comparación: si estuviésemos instalando una clínica odontológica sería administrado por la Facultad de Odontología; si se trata de una radio, tiene que ser administrada por la Facultad de Comunicación Social, pero la radio es una concesión otorgada a la UCE.
¿Cuál va ser la injerencia de la comunidad universitaria en la estructura y contenidos y cuál va a ser la injerencia de las autoridades universitarias? Ninguna que no sea la que está normada o establecida por el estatuto y los reglamentos de nuestra universidad, que establecen el carácter plural de nuestra Universidad; establecen la prohibición de todo tipo de injerencia político-partidista en la vida universitaria y con ese criterio va a funcionar nuestra radio, enmarcada en lo que es nuestro estatuto, nuestras normas, nuestros reglamentos.
Además de esos estatutos vigentes, ¿se van a hacer estatutos para insistir en que no haya injerencia político-partidista? La radio tiene cumplir con todo lo que deben cumplir los medios. Es decir, tener una normativa en la que se sustente su trabajo, un código de ética, una línea editorial como cualquier medio. Tiene que haber un manual de producción. Esta pregunta que me está haciendo habría que hacerle a radio Visión o a radio Quito.
Ya que usted topó el tema de las radios privadas, ¿cuál va a ser la diferencia de la radio de la UCE con otras radios que pertenecen a universidades privadas? Son muy pocas radios de ese tipo. Entiendo que el proceso de la entrega de concesión de la radio de la Universidad Católica de Guayaquil, no sé hace cuánto tiempo se dio, pero creo que duró dos meses. El nuestro ha llevado casi 30 años, solamente para marcar una diferencia. La diferencia fundamental está en eso: en que son universidades privadas y la universidad privada es, fundamentalmente, un negocio en el Ecuador y la universidad pública no es eso.
Ud. está marcando la diferencia del origen. ¿Hay otras diferencias? Es que el origen define el objetivo. El objetivo nuestro no puede estar desligado de lo que son los grandes propósitos, de las aspiraciones de nuestra sociedad, las aspiraciones de tipo social, económico, cultural, político; ese es el campo en el que nosotros desempeñamos nuestra actividad. Somos uno de los pocos espacios de la sociedad que en las tres últimas décadas todavía ha podido cumplir un encargo social porque hemos asistido a un proceso agresivo de privatización y de destrucción de lo público. Se trata de reconstruir eso, de reinsertarse como universidad a través de un medio de comunicación en ese mundo. A nosotros no nos interesa obtener superávit en nuestra universidad, nuestra función no es obtener ganancia. Nuestra función no es enriquecer a una junta de accionistas, no somos un negocio. Yo creo que la diferencia entre la mayoría de la universidad privada y la universidad pública es esa; el encargo social es distinto.
Pero, ¿hay algún elemento que se pueda coger de las experiencias de las radios de las universidades privadas? ¿Usted piensa que nosotros seríamos malos administradores? ¿Piensa que deberíamos copiarle al sector privado sus modelos de administración? Este país ha quebrado, prácticamente, por el sector privado. Si alguien ha demostrado su incapacidad es el sector privado en Ecuador. ¿Acaso no es la banca?
Y, entonces, ¿cuál es la estructura que han pensado? Tiene que ser una estructura eficiente pero no, necesariamente, tendríamos que copiar el paradigma del sector privado. Por ejemplo si copiásemos el paradigma del sector privado, el marketing y el rating serían nuestro modelo. Nosotros no nos vamos a mover por esos paradigmas. Nuestra programación no puede ser ejecutada bajo el concepto de audiencia, rating, sino bajo el concepto de intereses públicos.
Ud. se ha referido a contenidos culturales, políticos, sociales. ¿Hay algún otro contenido? Muchos otros contenidos. La universidad debe difundir los servicios que presta y es necesario que esos servicios sean difundidos y tiene mucho que decir en el campo de producción de conocimientos, difusión de conocimientos frente a lo que ocurre en Ecuador y lo que ocurre en el mundo. En esto de Honduras, por ejemplo, tendríamos una visión distinta a lo que nos está dando Radio Visión, Canal Uno...
Frente a otros medios radiales públicos, ¿cuál va a ser la diferencia? Lo que pasa es que el Ecuador no tiene medio públicos, sino semipúblicos. El Telégrafo es semipúblico, la Radio Pública es semipública e igual ocurre con Ecuador TV, porque su administración es controlada por el gobierno. No es una administración que emane de los sectores sociales. Allí hay una diferencia notable; a nosotros no nos va a poner el Gobierno ni el rector de la universidad al director de la radio. Nosotros estableceremos nuestros propios mecanismos para hacerlo y, desde la forma de conducción y de dirección de nuestro medio, se marcaría una diferencia.
En cuanto a la participación de los estudiantes, ¿entrarían solamente como apoyo a la producción o cuál sería la participación de ellos? ¿Por qué esto de solamente? Yo siento que es una pregunta inadecuada. Se ha sometido todo lo que estamos haciendo a sospecha.
Me interesa poner en escenario las diferencias que va a tener la radio de la Universidad Central; es, por eso, que hago esas preguntas que, más de sospecha, son de comparación para marcar esas diferencias. En otras radios privadas, los estudiantes o los recién graduados de Comunicación Social solamente entran como apoyo a programas ya establecidos y a mí me interesaría saber si los chicos van a entrar con sus ideas a la producción… Ellos tienen que participan en dos cosas: en relación con su capacidad, porque hacer un producto comunicacional requiere de la más alta calidad para la sociedad. A nuestros públicos no podemos brindarles cualquier cosa, tiene que haber un criterio de calidad y, en esa medida ,si cumplen con los criterios de calidad, los estudiantes, obviamente, pueden aportar. No todos los estudiantes, sino los más capacitados. De otro lado, la radio tiene que transformarse también en un laboratorio, pero con un criterio de calidad.
¿Cuándo va a funcionar la radio? En este mes de julio, esperamos terminar con el proceso de implementación de equipos tal como nos está exigiendo el Conartel. Esperamos en los meses siguientes, agosto y septiembre, culminar ya con el proyecto comunicacional y nuestra aspiración es iniciar emisiones de prueba en el mes de octubre. Tenemos, a partir de la concesión definitiva de la frecuencia, un año para salir al aire pero esperamos hacerlo mucho antes. El año no se cumpliría en noviembre porque solicitamos una prórroga.
Trackback(0)
 |