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La construcción de ciudadanía tiene varios actores, como los medios de comunicación, el Estado, el individuo como sujeto de derechos, las organizaciones sociales como canalizadoras de la aplicación de derechos, quienes juegan –o deberían jugar- un papel preponderante en este ejercicio como un mecanismo idóneo para el fortalecimiento democrático.
Por Raúl Salvador R.
En este proceso, el derecho a la comunicación se presenta como la herramienta fundamental para esta construcción de ciudadanía, pues de ella se derivan otros derechos, como el acceso a la información, el derecho a estar bien informado, el de tener información veraz y oportuna, y otros que abonan a la conformación de un pensamiento crítico de parte de la sociedad, como elemento válido para la toma de decisiones acertadas.
La peruana Rosa María Alfaro rescata el rol del derecho a la comunicación como elemento de rescate de valores y como mecanismo de integración social.
¿Qué momento histórico marca en el pensamiento social la necesidad de exigir o reclamar un derecho a la comunicación?
Esto comienza de manera fuerte en los años 60 y 70 del siglo pasado, cuando se crea el Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación (NOMIC). Ese fue un momento de mucha espectativa; la iniciativa fue promovida por la UNESCO, y ese grupo de notables que vivían en México. Se hizo una propuesta muy interesante y ambiciosa. Quizás ese fue su error, ser demasiado ambiciosa, lo que hizo que todas las instancias mundiales de comercialización se opusieran; se armó un laberinto y la propia UNESCO desechó el proyecto, que ya iva a constituir un proyeto global. En esos momentos se empezó a buscar, no solo cambios en el ambito internacional, en el ambito legal, en el ámbito de principios globales, sino que se empezó a pensar más bien en el derecho al acceso a la comuncacion de los distintos sectores sociales.
Siendo la transmisión del mensaje la base de toda organización social, ¿qué condiciones debe reunir este proceso para que dicha organización se fortalezca y contribuya al bienestar de las personas?
No creo que debemos reducir la comunicación a mensajes. La comunicación más la entendemos como una dimensión cultural, es decir, las sensibilidades que se tocan, los lenguajes simbólicos que se usan, lo que le otorgamos a la gente a partir de los medios. Por ejemplo, en 1980 nosotros (en Perú) trabajamos con mujeres de base que seguían radionovelas que fueron un éxito. -Evidentemente ahí no hay un mensaje preciso-. Destacamos que la vida de estas mujeres es una vida importante para todos los peruanos, que se conozca cómo viven y piensan y cómo procesan las salidas a sus problemas. Este trabajo fue importante, no solo por los mensajes, sino por los sentimientos que se tocaban, por las formas de hablar cultural que se respetaban, por el tipo de música que se les colocaba -se ponía música más propia del sector-, y una serie de aspectos que tenían que ver con un empoderamiento de ellas mismas, que antes sentían que no valían nada y ahora empiezan a descubrir que sí valen.
Entonces, no es producto del mensaje, es producto del enganche comunicativo que tú logres tener con la gente, con el público, incluso en el campo informativo. Actualmente, los periodicos con más éxito y que los leen los jóvenes son lo que hacen columnas cortas, columnas de opinion cortas, con alguna informacion seria pero bien hechas, con ironía, y eso empieza a tener peso. Es decir, no importa solo el mensaje, sino el modo de construir el mensaje y de transmitirlo.
¿Cuál es el impacto de este derecho en el desarrollo cultural y en la educación de la sociedad?
En que la gente se valore más. Eso es lo que necesitamos, que la gente se sienta ciudadana de un país, que la comunicación le ayude a sentirse ciudadana o ciudadano, que no es cualquiera. Es un ciudadano que tiene derechos, varios, no solo comunicativos. Pero los derechos comunicativos deben ser la expresión de un conjunto de derechos que la gente sabe que tiene.
¿Quién debe definir y priorizar los contenidos de los mensajes? ¿Con qué criterios debe hacerlo?
Creo que los contenidos los debe definir la gente y los medios no deben tener tanta opción sobre los contenidos. Los medios deben poner varios contenidos para que la gente asuma los suyos propios, que escoja, valore uno u otro, se dé cuenta que uno le sirve más para unas ocasiones y otros, para otras. No podemos simplificar la comunicación y el periodismo solo a mensajes que a veces no llegan a la gente por el modo de hacerlo, por el enfasis que le pones, por la motivacion que generas, todos son aspectos fundamentales de la comunicación hoy en día. Lo que pasa es que muchos de nosotros somos influidos por el mensaje, porque hemos tenido como medio fundalental el periódico, la revista, el libro. Los jóvenes que compran esos periodicos lo hacen porque las columnas de opinión tienen información pero planteada con argucia, se burlan, dicen cosas en el lenguaje de los jóvenes, como “qué se cree este gobernante, que porque tiene la barriga grande tiene la cabeza grande,” cosas con este tipo de ironías que hace que los jovenes pesquen y sean los principales comporadores de esos periódicos.
¿Cómo vincular este derecho a la comunicación con la democracia y el desarrollo?
La democracia hay que verla como sistema y como cultura. Hay gente que se acomoda al sistema democrático existente, sin embargo no tiene una cultura democrática desarrollada, entonces, cuando va por la calle manejando su auto es capaz de atropellar a alguien sin ningún problema, o no cumple las normas y no escucha a los demás. Siempre hay gente que cuando alguien plantea cosas no las toman en cuenta, no las escuchan. Incluso los propios gobernantes tienen esa dificultad para escuchar. Parece que estuvieran hechos para hablar, para dar mensajes, pero no para escuchar y a partir de escuchar renovar sus mensajes. Eso les pasa a muchísimos gobernantes de todo tipo, del ejecutivo, del legislativo, y por eso tenemos tantos problemas, porque además hay una subvaloracion del ciudadano por parte del Estado… y de las empresas también.
¿Cuál es el papel del Estado en este proceso y en el ejercicio de este derecho?
Diría que frente a la comunicación el Estado solo debería ser motivador. No creo en un Estado que controle, y hay experiencias latinoamericanas interesantes donde se han formado consejos, comisiones totalmente autónomas del Estado. ¿Por qué? porque es muy tentador estar en la televisión. Mi presidente de la República (Alan García), cuando sale mucho en la televisión baja su popularidad, produce el efecto contrario porque la gente ya se hastió, se satura y comenta: “siempre dice lo mismo, se cree lo máximo, ofrece cosas que después no cumple. Ese presidente es mentiroso.” Y además, como ya tiene su segundo período de gobierno, la gente compara las dos gestiones y dice que las cosas siguen igual.
Pero nosotros en Latinoamérica hacemos del Estado gobierno, o sea gobierno ejecutivo, gobierno legislativo. El gobierno es el Estado. ¡No! El Estado es la forma de organización del poder político en un país, y ahí el ciudadano es clave cuando tú le dices: usted forma parte del Estado, no forma parte del gobierno, puede formarlo si alguna vez le interesa y le eligen, pero usted es parte del Estado, porque nosotros le damos recursos al Estado en cada cosa que compramos, hasta en una naranja que compramos hay un porcentaje que va para el Estado. Las exportaciones, todo. Me parece que se está ocultando una verdad real en muchos países: que el Estado, a veces, maneja más millones de dólares que todos los empresarios juntos. ¿Por qué? Porque recibe nuestra plata. Entonces cómo se redistribuye eso: en servicios sociales, en mejor educación.
Creo que los países andinos en general, excepto Colombia, pero Bolivia, Perú y Ecuador tenemos una educación muy baja. En Perú, la educación es baja pero los chicos están contentos con que sea baja, no hay exigencias; en cambio, en Ecuador me llama la atención, ya que a mí me ha pasado en las universidades a las que he ido, que los chicos saben más que sus profesores… y quieren aprender. Entonces, en la juventud hay un capital que puede ser muy interesante.
¿Cómo entender el control social en la práctica de este derecho por parte de la ciudadanía?
Pero, ¿por qué llamarle control? Podría ser otra palabra, como vigilar, promover, observar, crear sistemas de vigilancia para ver si los medios cumplen, como las veedurías como las que yo trabajo con los estudiantes. Los resultados de estas veedurías son, primero, que los estudiantes aprenden un montón; segundo, que la ciudadanía aprende más, y los que menos aprenden son los medios, pero ya se cuidan.
Un libro que acabo de publicar contiene los resultados de un estudio que hicimos en varios países y lo presentamos en Lima con delegados de dos periódicos distintos y una radio: de La República, que es un periódico de izquierda, vino su fundador, un periodista viejito pero que sigue siendo el director del periodismo de investigación, que es lo que mejor hace ese periódico porque la noticia cotidiana es un desastre; el segundo, uno de El Comercio, de la derecha más derecha, aunque está cambiando y se esta poniendo más al centro, porque la realidad lo hamaquea; hace buen periodismo desde su perspectiva pero es buen periodismo, ese buen periodismo le ayuda a entender que el país es más complejo que ser de derecha o izquierda; acudió el editor principal. Y el tercer invitado fue una chica que es admirada porque es muy inteligente y muy informada, y está en todos los noticieros de Radio Programas del Perú, que es la emisora más escuchada del pais. Los tres leyeron los textos del libro y entre otras cosas dijeron: “esto es un estudio verdadero.” Pero no solamente que el estudio era bueno, sino que les había remecido porque se habían dado cuenta que ellos no sabían nada del desarrollo y que les estaba levantando un espíritu nuevo.
Lo que pasa es que nosotros, en Perú, cambiamos de estrategia. Antes éramos como ustedes, que critican a los medios dicen que son malos, les dan duro; en cambio nosotros dijimos “esto lo hacen bien, hay un 13 por ciento de las noticias que se refieren al desarrollo y un 70 por ciento que no, y entre esas se da prioridada a este tipo de temas y a este nada. No se habla nunca del los objetivos del milenio, por ejemplo.” Entonces ellos sentían vergüenza. Ahora nosotros tratamos no tanto de criticar sino de promover que los medios se critiquen y darles puertas de salida. Por ejemplo, cómo podrían usar esa metodologia en el periodismo civico, que ellos lo saben un montón. Eso es una maravilla, cuando los periodistas de distintos medios salen a buscar los problemas de la gente, a escuchar qué dice la gente. Eso es más derecho a la comunicación que una ley. Esto es resultado de nuestro trabajo.
El libro es una obsevación de cómo los periódicos de varios países trataban el tema del desarrollo. Del peso que tenía en términos porcentuales y qué decian sus lectores de ellos, periódico por periódico, y luego presenta un análisis comparativo de los ocho países y cuáles de ellos priorizan lo social. Por ejemplo, priorizan lo social Chile y Brasil, en cambio todos los demás priorizan la política.
¿Cuál es la situación en América Latina en la aplicación del derecho a la comunicación?
Depende. Los países que no tienen leyes son mas desordenados, pero los que tienen leyes, como Perú, Chile, Colombia, digamos que ya no hay tanto esa actitud, no necesitas regular. Hay que promover mejor la autoregulación. Creo en la autoregulación, pero no en la falsa, sino en la autoregulación por la cual los medios hacen de manera participativa sus propios codigos de ética. No necesariamente la autocensura, porque se trabaja en base a valores. En algunos medios, el código de ética lo hacen los editores, en otros, abogados contratados. Nosotros lo que hacemos es un debate interno hasta que decidan el código y lo firmen todos, desde el que está en la imprenta hasta el gerente general.
Se pueden hacer cosas cuando uno deja de llorar y decir: “ay, es que son malos, que no sé qué.” Los cambios van a venir de los derechos a la comunicación, más de una sociedad civil integrada que de los gobiernos que están metidos en 80 problemas y dificultades, por lo menos en Perú. En todo caso, debería haber, en el caso de ustedes, una asociacion entre Estado y sociedad para generar todo esto. Si lo hace solo el Estado, no va a ir por buen camino.
¿Podemos hablar de países “democráticamente” desarrollados sobre la base del ejercicio de la comunicación como un derecho?
Creo que el caso chileno es impresionante. Después de todo lo que vivieron, los medios de comunicación han tenido un papel bien importante en la restauración de la democracia y de los derechos comunicativos. Ellos tienen una organización comunicativa bien trabajada. No perfecta, pero está en proceso.
¿Qué papel juegan el periodismo y los medios de comunicación en la aplicación del derecho a la comunicación?
Puede ser bien interesante lo que se está haciendo ahora, como cartas de la gente, la defensoría del televidente, del oyente, del que lee el periódico. Es una propuesta que hay que trabajarla mejor en latinoamérica. No creo que debe haber un defensor del conjunto de televidentes, radioyentes o lectores, simplemente porque es inviable, porque va a tener colas de gente para presentar denuncias. Cuando es del medio, la gente va y protesta: usted ha sacado en tal medio tal cosa. Ahora, por ejemplo, voy a hacer una protesta porque en un periódico han sacado un comunicado pagado criticando una universidad en la que yo he estado y no firman quiénes son los responsables del comunicado. Ese no es un problema solo de ellos, sino del periódico porque acepta una cosa así. La protesta será al medio, porque si lo hago ante la defensoria del pueblo me van a decir “no puedo, porque estoy para controlar al Estado y no a los medios privados.” Por eso es que debemos crear otro sistema adecuado a lo que existe. Una radio conunitaria comete una barbaridad y acusa a una persona que resulta ser pura y santa, pero le acusa de algo. Entonces esa persona puede ir al medio, reclamar y decir “ustedes han recogido algo falso.”
¿Cómo capitalizar los resultados del ejercicio pleno del derecho a la comunicación en la elaboración de propuestas políticas, como leyes o programas de desarrollo social?
Es un proceso. Hay que desatar procesos varios y distintos, hacer varias actividades, ir comprometiendo a la gente, a los propios medios, porque los medios cuando ven mucha gente se cautivan. Los cambios sobre la marcha son los que tienen menos éxitos. No debe ser una planificacion dura, sino abierta. Uno tiene que buscar la oportunidad para intervenir y tener éxito. En Perú tuvimos éxito porque empezaron a aparecer los videos de Montenisos (Vladivideos) entregando dinero a los dueños de los medios. Esta fue la oportundiad para plantear una ley y la gente firmaba feliz para apoyarla. Más dificil es decir voy a poner un plan así y a aplicarlo. Hay que ir viendo cómo reacciona la gente y cómo se ajusta. Hay momentos en que dices no me va bien, y tengo que cambiar de estrategia.
ROSA MARÍA ALFARO
Peruana, es licenciada con estudios de doctorado en educación aplicada luego al campo comunicativo. Docente universitaria desde 1979 en la Universidad de Lima, y en períodos más cortos en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (8 años) y en la Pontificia Universidad Católica (1 año).
Fundadora y gestora de la A.C.S. Calandria (25 años), de la Veeduría Ciudadana de la Comunicación Social (9 años) y de la Red Latinoamericana de Observatorios de Medios (1 año). Consultora de comunicación en diversas instituciones nacionales e internacionales. Investigadora en comunicación, política y desarrollo.
Ha dictado de cursos en maestrías latinoamericanas, como la Universidad Católica de La Paz: Estrategias de comunicación para el Desarrollo 2000; Universidad de La Plata: Comunicación participativa y educación ciudadana, 1999; Universidad Andina Andrés Bello, 2007. Ha dictado cursos surso sobre Comunicación y Ciudadanía.
Entre sus últimas investigaciones y consultorías realizadas constan: Investigación sobre Género y Periodismo para la FNPI. 2009. Dirección e interpretación de 40 monitoreos latinoamericanos y de 24 grupos focales. Participación en el Steering Comitee para la preparación del Congreso de Roma sobre Comunicación y Desarrollo 2005-2006, evento en el cual fue ponente. Investigación sobre cultura política ciudadana frente al proceso electoral 2005-2006. Investigaciones sobre niños y medios de comunicación (2003 y 2005) y sobre medios y género: 2003 y 2005. Diagnóstico de las problemáticas de salud y comunicación en ocho ciudades del país, para el Consorcio de Universidades (2003). Investigación sobre la relación entre Comunicación y Desarrollo, para la Universidad de Lima. Año sabático. 2002.
Ha publicado varios libros, tales como:
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Nuevos Compromisos de la Prensa con el Desarrollo y Responsabilidad de la Prensa con el Desarrollo, hay tanto por hacer. A.C.S. Calandria (Enero 2009).
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Otra Brújula. Innovaciones en comunicación y desarrollo. A.C.S Calandria (2006).
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Autorregulación Ya. Búsquedas éticas desde los medios de comunicación. A.C.S. Calandria y Veeduría Ciudadana de la Comunicación Lima (2006).
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Comunicación y Política, en una democracia ética por construir. Veeduría Ciudadana de la Comunicación y British Council-Perú. Lima (2005).
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La salud un asunto público. Experiencias universitarias de periodismo Cívico. Consorcio de Universidades Lima (2005).
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De lo estatal a lo público. Medios ¿de quién y para qué? Edición, autora de artículos. Lima (2006).
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Hacia nuevas rutas éticas en nuestros medios. Memoria de la campaña ciudadana sobre la Ley de Radio y Televisión. Veeduría Ciudadana, Lima (2005).
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Ciudadanos de a de veras. Una propuesta de vigilancia de la gestión pública desde un enfoque comunicacional. A.C.S Calandria, DFID, ACDI, EED. Edición (2003).
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Una transición incierta hacia el futuro. Medios de comunicación, clase política, agenda y participación ciudadana. Lima: Veeduría Ciudadana de la Comunicación Social y Calandria, 2001.
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Hacia una nueva Ley de Telecomunicaciones y más allá de ella. Medios de comunicación, Ética Pública y democracia. Lima: Veeduría Ciudadana, 2000.
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Una comunicación para otro Desarrollo. Calandria, 1993.
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Interlocución Radiofónica. Quito: UNDAAL y ALER, 1995.
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De la conquista de la ciudad a la apropiación de la palabra. Lima: Calandria y Tarea, 1988. Dos ediciones.
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Palabra de Mujer. Lima: Calandria, 1987.
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