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Que en el país, antes que información se hace propaganda en algunos medios de comunicación, es una verdad del tamaño de una catedral.
En esta oportunidad, veamos cómo dos medios de comunicación manejan con mucha sapiencia el primer principio de la propaganda de Goebbels: el principio de la simplificación, que aconseja algo muy elemental pero efectivo: “adoptar una única idea” e insistir sistemáticamente en ella, hasta que los destinatarios del mensaje lo adopten como única y evidente. Los ejemplos son obtenidos a propósito de las dos marchas para oponerse al proyecto de Ley de Comunicación que convocó Carlos Vera, en Guayaquil y Quito. Jueves 26 de noviembre. Diario Hoy. Título de portada: “Crece en las calles protesta contra ley mordaza”. En la página 3, a todo lo ancho de la página, otro título: “Ciudadanía contra ley mordaza”.
Viernes 27. Diario Hoy. Título de portada. “Quito: miles de voces, contra la ley mordaza. En páginas interiores, otro título:”Multitudinaria protesta por mordaza”, y en el contenido de la nota: “contra la ley mordaza se reunieron más de cinco mil personas…”.
Viernes 27. Diario La Hora. Titular en primera página a 3 columnas: “Rechazo a la ley mordaza”.
Y como la campaña de oposición al proyecto de Ley continúa, el 1 de diciembre salió otro titular: “Fisuras en PAIS por ley mordaza”, y en la página de opinión del mismo día, el artículo “Caduca mordaza”, de César Ulloa Tapia.
Aquellos dos mismos días, 26 y 27 de noviembre, ¿cómo manejaron estos términos los otros tres grandes medios privados del país: El Comercio, El Universo y Expreso?
El Comercio informó de las concentraciones en páginas interiores (ninguna le mereció portada). Los titulares se limitaron a informar sobre las marchas evitando editorializar en ellos. Y en el contenido de la nota, cuando hablan de este tema, expresan lo siguiente:
”… en referencia al proyecto de Ley de Comunicación que se debate en la Asamblea Nacional” (26/11/09). O “Aunque la convocatoria fue hecha para oponerse al proyecto oficial de la Ley de Comunicación…” (27/11/09).
El Universo y El Expreso trabajaron de manera similar. No confundieron información con opinión y se limitaron a hacer periodismo.
En ningún caso cayeron en la trampa de cambiar el nombre del proyecto de Ley de Comunicación por Ley Mordaza (con adjetivación incluida). Y si alguna referencia hicieron a este término, fue siempre entre comillas y señalando la fuente, lo que no lo hicieron ni Hoy ni La Hora.
Adoptar una idea única y martillar sobre ella aconsejó Goebbels para lograr convencer a las audiencias. Aquí tuvo dos buenos alumnos. ¿Cuál es la idea única que quisieron transmitir los diarios Hoy y La Hora sobre el proyecto de Ley de Comunicación en debate? Pues la de que es una “ley mordaza”, término acuñado desde meses antes de que comenzara siquiera a elaborarse el proyecto de Ley.
Y, como queda demostrado, para ello echaron mano del principio goebbeliano de simplificación, utilizado de manera efectiva para hacer propaganda, pero que los citados diarios quieren hacerla pasar como información.
Esto es utilizar medios arteros para lograr la adhesión del público mediante la fuerza de la coacción y no de la razón. ¿Será por esto que no quieren una ley que los regule? Pero ¿es necesario engañar y ser coercitivos al militar por una causa? Peor aún: ¿los medios deben militar por una causa? Creo que la respuesta la podemos encontrar en los otros medios privados: en este tema específico, esos otros diarios -que también están en la oposición a la Ley- no han tenido que echar mano de estos medios arteros, sino hacer lo que les corresponde: informar. Y no por eso son medios “correístas”. Es que el error está en pensar que el punto de referencia de un medio es el poder (si está a favor o en contra). No. El punto de referencia -de partida y de llegada- es el público, la audiencia, que, en palabras de Javier Darío Restrepo, es el único amo del periodista. Es de ellos de quienes deben preocuparse.
Y después argumentan que la mejor opción es la autorregulación.
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